1 Samuel 1
1
HUBO un varón de Ramathaim de Sophim, del monte de Ephraim, que
se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Thohu,
hijo de Suph, Ephrateo.
2
Y tenía él dos mujeres; el nombre de la una era Anna, y
el nombre de la otra Peninna. Y Peninna tenía hijos, mas Anna no
los tenía.
3
Y subía aquel varón todos los años de su ciudad,
á adorar y sacrificar á Jehová de los ejércitos
en Silo, donde estaban dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, sacerdotes de
Jehová.
4
Y cuando venía el día, Elcana sacrificaba, y daba á
Peninna su mujer, y á todos sus hijos y á todas sus hijas,
á cada uno su parte.
5
Mas á Anna daba una parte escogida; porque amaba á Anna,
aunque Jehová había cerrado su matriz.
6
Y su competidora la irritaba, enojándola y entristeciéndola,
porque Jehová había cerrado su matriz.
7
Y así hacía cada año: cuando subía á
la casa de Jehová, enojaba así á la otra; por lo
cual ella lloraba, y no comía.
8
Y Elcana su marido le dijo: Anna, ¿por qué lloras? ¿y
por qué no comes? ¿y por qué está afligido
tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
9
Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo;
y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á
un pilar del templo de Jehová,
10
Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró
abundantemente.
11
E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares
mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y
no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón,
yo lo dedicaré á Jehová todos los días de
su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.
12
Y fué que como ella orase largamente delante de Jehová,
Eli estaba observando la boca de ella.
13
Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se movían sus
labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha.
14
Entonces le dijo Eli: ¿Hasta cuándo estarás borracha?;
digiere tu vino.
15
Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas
yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra,
sino que he derramado mi alma delante de Jehová.
16
No tengas á tu sierva por una mujer impía: porque por la
magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.
17
Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue
la petición que le has hecho.
18
Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése
la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste.
19
Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová,
y volviéronse, y vinieron á su casa en Ramatha. Y Elcana
conoció á Anna su mujer, y Jehová se acordó
de ella.
20
Y fué que corrido el tiempo, después de haber concebido
Anna, parió un hijo, y púsole por nombre Samuel, diciendo:
Por cuanto lo demandé á Jehová.
21
Después subió el varón Elcana, con toda su familia,
á sacrificar á Jehová el sacrificio acostumbrado,
y su voto.
22
Mas Anna no subió, sino dijo á su marido: Yo no subiré
hasta que el niño sea destetado; para que lo lleve y sea presentado
delante de Jehová, y se quede allá para siempre.
23
Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te pareciere;
quédate hasta que lo destetes; solamente Jehová cumpla su
palabra. Y quedóse la mujer, y crió su hijo hasta que lo
destetó.
24
Y después que lo hubo destetado, llevólo consigo, con tres
becerros, y un epha de harina, y una vasija de vino, y trájolo
á la casa de Jehová en Silo: y el niño era pequeño.
25
Y matando el becerro, trajeron el niño á Eli.
26
Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! vive tu alma, señor
mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto á
ti orando á Jehová.
27
Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí.
28
Yo pues le vuelvo también á Jehová: todos los días
que viviere, será de Jehová. Y adoró allí
á Jehová.
1 Samuel 2
1
Y ANNA oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová,
Mi cuerno es ensalzado en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre
mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salud.
2
No hay santo como Jehová: Porque no hay ninguno fuera de ti; Y
no hay refugio como el Dios nuestro.
3
No multipliquéis hablando grandezas, altanerías; Cesen las
palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová,
Y á él toca el pesar las acciones.
4
Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los flacos se ciñeron
de fortaleza.
5
Los hartos se alquilaron por pan: Y cesaron los hambrientos: Hasta parir
siete la estéril, Y la que tenía muchos hijos enfermó.
6
Jehová mata, y él da vida: El hace descender al sepulcro,
y hace subir.
7
Jehová empobrece, y él enriquece: Abate, y ensalza.
8
El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso ensalza del estiércol,
Para asentarlo con los príncipes; Y hace que tengan por heredad
asiento de honra: Porque de Jehová son las columnas de la tierra,
Y él asentó sobre ellas el mundo.
9
El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas;
Porque nadie será fuerte por su fuerza.
10
Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y
sobre ellos tronará desde los cielos: Jehová juzgará
los términos de la tierra, Y dará fortaleza á su
Rey, Y ensalzará el cuerno de su Mesías.
11
Y Elcana se volvió á su casa en Ramatha; y el niño
ministraba á Jehová delante del sacerdote Eli.
12
Mas los hijos de Eli eran hombres impíos, y no tenían conocimiento
de Jehová.
13
Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que, cuando alguno
ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras
la carne estaba á cocer, trayendo en su mano un garfio de tres
ganchos;
14
Y hería con él en la caldera, ó en la olla, ó
en el caldero, ó en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el
sacerdote lo tomaba para si. De esta manera hacían á todo
Israelita que venía á Silo.
15
Asimismo, antes de quemar el sebo, venía el criado del sacerdote,
y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote;
porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.
16
Y si le respondía el varón, Quemen luego el sebo hoy, y
después toma tanta como quisieres; él respondía:
No, sino ahora la has de dar: de otra manera yo la tomaré por fuerza.
17
Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehová; porque
los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehová.
18
Y el joven Samuel ministraba delante de Jehová, vestido de un ephod
de lino.
19
Y hacíale su madre una túnica pequeña, y traíasela
cada año, cuando subía con su marido á ofrecer el
sacrificio acostumbrado.
20
Y Eli bendijo á Elcana y á su mujer, diciendo: Jehová
te dé simiente de esta mujer en lugar de esta petición que
hizo á Jehová. Y volviéronse á su casa.
21
Y visitó Jehová á Anna, y concibió, y parió
tres hijos, y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová.
22
Eli empero era muy viejo, y oyó todo lo que sus hijos hacían
á todo Israel, y como dormían con las mujeres que velaban
á la puerta del tabernáculo del testimonio.
23
Y díjoles: ¿Por qué hacéis cosas semejantes?
Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.
24
No, hijos míos; porque no es buena fama la que yo oigo: que hacéis
pecar al pueblo de Jehová.
25
Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas
si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará
por él? Mas ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová
los quería matar.
26
Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante
de los hombres.
27
Y vino un varón de Dios á Eli, y díjole: Así
ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente á
la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?
28
Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel,
para que ofreciese sobre mi altar, y quemase perfume, y trajese ephod
delante de mí; y dí á la casa de tu padre todas las
ofrendas de los hijos de Israel.
29
¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis presentes,
que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado á
tus hijos más que á mí, engordándoos de lo
principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
30
Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho
que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí
perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque
yo honraré á los que me honran, y los que me tuvieren en
poco, serán viles.
31
He aquí vienen días, en que cortaré tu brazo, y el
brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.
32
Y verás competidor en el tabernáculo, en todas las cosas
en que hiciere bien á Israel; y en ningún tiempo habrá
viejo en tu casa.
33
Y no te cortaré del todo varón de mi altar, para hacerte
marchitar tus ojos, y henchir tu ánimo de dolor; mas toda la cría
de tu casa morirá en la edad varonil.
34
Y te será por señal esto que acontecerá á
tus dos hijos, Ophni y Phinees: ambos morirán en un día.
35
Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme á
mi corazón y á mi alma; y yo le edificaré casa firme,
y andará delante de mi ungido todo los días.
36
Y será que el que hubiere quedado en tu casa, vendrá á
postrársele por un dinero de plata y un bocado de pan, diciéndole:
Ruégote que me constituyas en algún ministerio, para que
coma un bocado de pan.
1 Samuel 3
1
Y EL joven Samuel ministraba á Jehová delante de Eli: y
la palabra de Jehová era de estima en aquellos días; no
había visión manifiesta.
2
Y aconteció un día, que estando Eli acostado en su aposento,
cuando sus ojos comenzaban á oscurecerse, que no podía ver,
3
Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde el arca de
Dios estaba: y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,
4
Jehová llamó á Samuel; y él respondió:
Heme aquí.
5
Y corriendo luego á Eli, dijo: Heme aquí; ¿para qué
me llamaste? Y Eli le dijo: Yo no he llamado; vuélvete á
acostar. Y él se volvió, y acostóse.
6
Y Jehová volvió á llamar otra vez á Samuel.
Y levantándose Samuel vino á Eli, y dijo: Heme aquí;
¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío,
yo no he llamado; vuelve, y acuéstate.
7
Y Samuel no había conocido aún á Jehová, ni
la palabra de Jehová le había sido revelada.
8
Jehová pues llamó la tercera vez á Samuel. Y él
levantándose vino á Eli, y dijo: Heme aquí; ¿para
qué me has llamado? Entonces entendió Eli que Jehová
llamaba al joven.
9
Y dijo Eli á Samuel: Ve, y acuéstate: y si te llamare, dirás:
Habla, Jehová, que tu siervo oye. Así se fué Samuel,
y acostóse en su lugar.
10
Y vino Jehová, y paróse, y llamó como las otras veces:
¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.
11
Y Jehová dijo á Samuel: He aquí haré yo una
cosa en Israel, que á quien la oyere, le retiñirán
ambos oídos.
12
Aquel día yo despertaré contra Eli todas las cosas que he
dicho sobre su casa. En comenzando, acabaré también.
13
Y mostraréle que yo juzgaré su casa para siempre, por la
iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él
no los ha estorbado.
14
Y por tanto yo he jurado á la casa de Eli, que la iniquidad de
la casa de Eli no será expiada jamás, ni con sacrificios
ni con presentes.
15
Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas
de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión
á Eli.
16
Llamando pues Eli á Samuel, díjole: Hijo mío, Samuel.
Y él respondió: Heme aquí.
17
Y dijo: ¿Qué es la palabra que te habló Jehová?;
ruégote que no me la encubras: así te haga Dios y así
te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló
contigo.
18
Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él
dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.
19
Y Samuel creció, y Jehová fué con él, y no
dejó caer á tierra ninguna de sus palabras.
20
Y conoció todo Israel desde Dan hasta Beer-sebah, que Samuel era
fiel profeta de Jehová.
21
Así tornó Jehová á aparecer en Silo: porque
Jehová se manifestó á Samuel en Silo con palabra
de Jehová.
1 Samuel 4
1
Y SAMUEL habló á todo Israel. Por aquel tiempo salió
Israel á encontrar en batalla á los Filisteos, y asentó
campo junto á Eben-ezer, y los Filisteos asentaron el suyo en Aphec.
2
Y los Filisteos presentaron la batalla á Israel; y trabándose
el combate, Israel fué vencido delante de los Filisteos, los cuales
hirieron en la batalla por el campo como cuatro mil hombres.
3
Y vuelto que hubo el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron:
¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los
Filisteos? Traigamos á nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová,
para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos.
4
Y envió el pueblo á Silo, y trajeron de allá el arca
del pacto de Jehová de los ejércitos, que estaba asentado
entre los querubines; y los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, estaban
allí con el arca del pacto de Dios.
5
Y aconteció que, como el arca del pacto de Jehová vino al
campo, todo Israel dió grita con tan grande júbilo, que
la tierra tembló.
6
Y cuando los Filisteos oyeron la voz de júbilo, dijeron: ¿Qué
voz de gran júbilo es esta en el campo de los Hebreos? Y supieron
que el arca de Jehová había venido al campo.
7
Y los Filisteos tuvieron miedo, porque decían: Ha venido Dios al
campo. Y dijeron: ¡Ay de nosotros! pues antes de ahora no fué
así.
8
¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de las
manos de estos dioses fuertes? Estos son los dioses que hirieron á
Egipto con toda plaga en el desierto.
9
Esforzaos, oh Filisteos, y sed hombres, porque no sirváis á
los Hebreos, como ellos os han servido á vosotros: sed hombres,
y pelead.
10
Pelearon pues los Filisteos, é Israel fué vencido, y huyeron
cada cual á sus tiendas; y fué hecha muy grande mortandad,
pues cayeron de Israel treinta mil hombres de á pie.
11
Y el arca de Dios fué tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni
y Phinees.
12
Y corriendo de la batalla un hombre de Benjamín, vino aquel día
á Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza:
13
Y cuando llegó, he aquí Eli que estaba sentado en una silla
atalayando junto al camino; porque su corazón estaba temblando
por causa del arca de Dios. Llegado pues aquel hombre á la ciudad,
y dadas las nuevas, toda la ciudad gritó.
14
Y como Eli oyó el estruendo de la gritería, dijo: ¿Qué
estruendo de alboroto es éste? Y aquel hombre vino apriesa, y dió
las nuevas á Eli.
15
Era ya Eli de edad de noventa y ocho años, y sus ojos se habían
entenebrecido, de modo que no podía ver.
16
Dijo pues aquel hombre á Eli: Yo vengo de la batalla, yo he escapado
hoy del combate. Y él dijo: ¿Qué ha acontecido, hijo
mío?
17
Y el mensajero respondió, y dijo: Israel huyó delante de
los Filisteos, y también fué hecha gran mortandad en el
pueblo; y también tus dos hijos, Ophni y Phinees, son muertos,
y el arca de Dios fué tomada.
18
Y aconteció que como él hizo mención del arca de
Dios, Eli cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta,
y quebrósele la cerviz, y murió: porque era hombre viejo
y pesado. Y había juzgado á Israel cuarenta años.
19
Y su nuera, la mujer de Phinees, que estaba preñada, cercana al
parto, oyendo el rumor que el arca de Dios era tomada, y muertos su suegro
y su marido, encorvóse y parió; porque sus dolores se habían
ya derramado por ella.
20
Y al tiempo que se moría, decíanle las que estaban junto
á ella: No tengas temor, porque has parido un hijo. Mas ella no
respondió, ni paró mientes.
21
Y llamó al niño Ichâbod, diciendo: ¡Traspasada
es la gloria de Israel! por el arca de Dios que fué tomada, y porque
era muerto su suegro, y su marido.
22
Dijo pues: Traspasada es la gloria de Israel: porque el arca de Dios fué
tomada.
1 Samuel 5
1
Y LOS Filisteos, tomada el arca de Dios, trajéronla desde Eben-ezer
á Asdod.
2
Y tomaron los Filisteos el arca de Dios, y metiéronla en la casa
de Dagón, y pusiéronla junto á Dagón.
3
Y el siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana,
y he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca de Jehová:
y tomaron á Dagón, y volviéronlo á su lugar.
4
Y tornándose á levantar de mañana el siguiente día,
he aquí que Dagón había caído postrado en
tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón,
y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole
quedado á Dagón el tronco solamente.
5
Por esta causa los sacerdotes de Dagón, y todos los que en el templo
de Dagón entran, no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta
hoy.
6
Empero agravóse la mano de Jehová sobre los de Asdod, y
destruyólos, é hiriólos con hemorroides en Asdod
y en todos sus términos.
7
Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del
Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro
dios Dagón.
8
Enviaron pues á juntar á sí todos los príncipes
de los Filisteos, y dijeron: ¿Qué haremos del arca del Dios
de Israel? Y ellos respondieron: Pásese el arca del Dios de Israel
á Gath. Y pasaron allá el arca del Dios de Israel.
9
Y aconteció que como la hubieron pasado, la mano de Jehová
fué contra la ciudad con grande quebrantamiento; é hirió
los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, que se llenaron
de hemorroides.
10
Entonces enviaron el arca de Dios á Ecrón. Y como el arca
de Dios vino á Ecrón, los Ecronitas dieron voces diciendo:
Han pasado á mí el arca del Dios de Israel por matarme á
mí y á mi pueblo.
11
Y enviaron á juntar todos los príncipes de los Filisteos,
diciendo: Despachad el arca del Dios de Israel, y tórnese á
su lugar, y no mate á mí ni á mi pueblo: porque había
quebrantamiento de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había
allí agravado.
12
Y los que no morían, eran heridos de hemorroides; y el clamor de
la ciudad subía al cielo.
1 Samuel 6
1
Y ESTUVO el arca de Jehová en la tierra de los Filisteos siete
meses.
2
Entonces los Filisteos, llamando los sacerdotes y adivinos, preguntaron:
¿Qué haremos del arca de Jehová? Declaradnos cómo
la hemos de tornar á enviar á su lugar.
3
Y ellos dijeron: Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis
vacía; mas le pagaréis la expiación: y entonces seréis
sanos, y conoceréis por qué no se apartó de vosotros
su mano.
4
Y ellos dijeron: ¿Y qué será la expiación
que le pagaremos? Y ellos respondieron: Conforme al número de los
príncipes de los Filisteos, cinco hermorroides de oro, y cinco
ratones de oro, porque la misma plaga que todos tienen, tienen también
vuestros príncipes.
5
Haréis pues las formas de vuestras hemorroides, y las formas de
vuestros ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios
de Israel: quizá aliviará su mano de sobre vosotros, y de
sobre vuestros dioses, y de sobre vuestra tierra.
6
Mas ¿por qué endurecéis vuestro corazón, como
los Egipcios y Faraón endurecieron su corazón? Después
que los hubo así tratado, ¿no los dejaron que se fuesen,
y se fueron?
7
Haced pues ahora un carro nuevo, y tomad luego dos vacas que críen,
á las cuales no haya sido puesto yugo, y uncid las vacas al carro,
y haced tornar de detrás de ellas sus becerros á casa.
8
Tomaréis luego el arca de Jehová, y la pondréis sobre
el carro; y poned en una caja al lado de ella las alhajas de oro que le
pagáis en expiación: y la dejaréis que se vaya.
9
Y mirad: si sube por el camino de su término á Beth-semes,
él nos ha hecho este mal tan grande; y si no, seremos ciertos que
su mano no nos hirió, nos ha sido accidente.
10
Y aquellos hombres lo hicieron así; pues tomando dos vacas que
criaban, unciéronlas al carro, y encerraron en casa sus becerros.
11
Luego pusieron el arca de Jehová sobre el carro, y la caja con
los ratones de oro y con las formas de sus hemorroides.
12
Y las vacas se encaminaron por el camino de Beth-semes, é iban
por un mismo camino andando y bramando, sin apartarse ni á diestra
ni á siniestra: y los príncipes de los Filisteos fueron
tras ellas hasta el término de Beth-semes.
13
Y los de Beth-semes segaban el trigo en el valle; y alzando sus ojos vieron
el arca, y holgáronse cuando la vieron.
14
Y el carro vino al campo de Josué Beth-semita, y paró allí
porque allí había una gran piedra; y ellos cortaron la madera
del carro, y ofrecieron las vacas en holocausto á Jehová.
15
Y los Levitas bajaron el arca de Jehová, y la caja que estaba junto
á ella, en la cual estaban las alhajas de oro, y pusiéronlas
sobre aquella gran piedra; y los hombre de Beth-semes sacrificaron holocaustos
y mataron víctimas á Jehová en aquel día.
16
Lo cual viendo los cinco príncipes de los Filisteos, volviéronse
á Ecrón el mismo día.
17
Estas pues son las hemorroides de oro que pagaron los Filisteos á
Jehová en expiación: por Asdod una, por Gaza una, por Ascalón
una, por Gath una, por Ecrón una;
18
Y ratones de oro conforme al número de todas las ciudades de los
Filisteos pertenecientes á los cinco príncipes, desde las
ciudades fuertes hasta las aldeas sin muro; y hasta la gran piedra sobre
la cual pusieron el arca de Jehová, piedra que está en el
campo de Josué Beth-semita hasta hoy.
19
Entonces hirió Dios á los de Beth-semes, porque habían
mirado en el arca de Jehová; hirió en el pueblo cincuenta
mil y setenta hombres. Y el pueblo puso luto, porque Jehová le
había herido de tan gran plaga.
20
Y dijeron los de Beth-semes: ¿Quién podrá estar delante
de Jehová el Dios santo? ¿y á quién subirá
desde nosotros?
21
Y enviaron mensajeros á los de Chîriath-jearim, diciendo:
Los Filisteos han vuelto el arca de Jehová: descended pues, y llevadla
á vosotros.
1 Samuel 7
1
Y VINIERON los de Chîriath-jearim, y llevaron el arca de Jehová,
y metiéronla en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron
á Eleazar su hijo, para que guardase el arca de Jehová.
2
Y aconteció que desde el día que llegó el arca á
Chîriath-jearim pasaron mucho días, veinte años; y
toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová.
3
Y habló Samuel á toda la casa de Israel, diciendo: Si de
todo vuestro corazón os volvéis á Jehová,
quitad los dioses ajenos y á Astaroth de entre vosotros, y preparad
vuestro corazón á Jehová, y á sólo
él servid, y os librará de mano de los Filisteos.
4
Entonces los hijos de Israel quitaron á los Baales y á Astaroth,
y sirvieron á solo Jehová.
5
Y Samuel dijo: Juntad á todo Israel en Mizpa, y yo oraré
por vosotros á Jehová.
6
Y juntándose en Mizpa, sacaron agua, y derramáronla delante
de Jehová, y ayunaron aquel día, y dijeron allí:
Contra Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel á los
hijos de Israel en Mizpa.
7
Y oyendo los Filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa,
subieron los príncipes de los Filisteos contra Israel: lo cual
como hubieron oído los hijos de Israel, tuvieron temor de los Filisteos.
8
Y dijeron los hijos de Israel á Samuel: No ceses de clamar por
nosotros á Jehová nuestro Dios, que nos guarde de mano de
los filisteos.
9
Y Samuel tomó un cordero de leche, y sacrificólo entero
á Jehová en holocausto: y clamó Samuel á Jehová
por Israel, y Jehová le oyó.
10
Y aconteció que estando Samuel sacrificando el holocausto, los
Filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová
tronó aquel día con grande estruendo sobre los Filisteos,
y desbaratólos, y fueron vencidos delante de Israel.
11
Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron á los Filisteos,
hiriéndolos hasta abajo de Beth-car.
12
Tomó luego Samuel una piedra, y púsola entre Mizpa y Sen,
y púsole por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos
ayudó Jehová.
13
Fueron pues los Filisteos humillados, que no vinieron más al término
de Israel; y la mano de Jehová fué contra los Filisteos
todo el tiempo de Samuel.
14
Y fueron restituídas á los hijos de Israel las ciudades
que los Filisteos habían tomado á los Isrelitas, desde Ecrón
hasta Gath, con sus términos: é Israel las libró
de mano de los Filisteos. Y hubo paz entre Israel y el Amorrheo.
15
Y juzgó Samuel á Israel todo el tiempo que vivió.
16
Y todos los años iba y daba vuelta á Beth-el, y á
Gilgal, y á Mizpa, y juzgaba á Israel en todos estos lugares.
17
Volvíase después á Rama, porque allí estaba
su casa, y allí juzgaba á Israel; y edificó allí
altar á Jehová.