Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb
Deuteronomio 1
1
ESTAS son las palabras que habló Moisés á todo Israel
de esta parte del Jordán en el desierto, en el llano delante del
mar Bermejo, entre Parán, y Thopel, y Labán, y Haseroth,
y Dizahab.
2
Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.
3
Y fué, que á los cuarenta años, en el mes undécimo,
al primero del mes, Moisés habló á los hijos de Israel
conforme á todas las cosas que Jehová le había mandado
acerca de ellos;
4
Después que hirió á Sehón rey de los Amorrheos,
que habitaba en Hesbón, y á Og rey de Basán, que
habitaba en Astarot en Edrei:
5
De esta parte del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés
declarar esta ley, diciendo:
6
Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Harto
habéis estado en este monte;
7
Volveos, partíos é id al monte del Amorrheo, y á
todas sus comarcas, en el llano, en el monte, y en los valles, y al mediodía,
y á la costa de la mar, á la tierra del Cananeo, y el Líbano,
hasta el gran río, el río Eufrates.
8
Mirad, yo he dado la tierra en vuestra presencia; entrad y poseed la tierra
que Jehová juró á vuestros padres Abraham, Isaac,
y Jacob, que les daría á ellos y á su simiente después
de ellos.
Nombramiento de jueces
(Ex. 18.13-27)
9
Y yo os hablé entonces, diciendo: Yo no puedo llevaros solo:
10
Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí sois hoy
vosotros como las estrellas del cielo en multitud.
11
¡Jehová Dios de vuestros padres añada sobre vosotros
como sois mil veces, y os bendiga, como os ha prometido!
12
¿Cómo llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras
cargas, y vuestros pleitos?
13
Dad me de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos
y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes.
14
Y me respondisteis, y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.
15
Y tomé los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos,
y púselos por jefes sobre vosotros, jefes de millares, y jefes
de cientos, y jefes de cincuenta, y cabos de diez, y gobernadores á
vuestras tribus.
16
Y entonces mandé á vuestros jueces, diciendo: Oid entre
vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y
el que le es extranjero.
17
No tengáis respeto de personas en el juicio: así al pequeño
como al grande oiréis: no tendréis temor de ninguno, porque
el juicio es de Dios: y la causa que os fuere difícil, la traeréis
á mí, y yo la oiré.
18
Os mandé, pues, en aquel tiempo todo lo que habíais de hacer.
Misión de los doce espías
(Nm. 13.1-33)
19
Y partidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que
habéis visto, por el camino del monte del Amorrheo, como Jehová
nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea.
20
Entonces os dije: Llegado habéis al monte del Amorrheo, el cual
Jehová nuestro Dios nos da.
21
Mira, Jehová tu Dios ha dado delante de ti la tierra: sube y posée
la, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni
desmayes.
22
Y llegasteis á mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos
varones delante de nosotros, que nos reconozcan la tierra y nos traigan
de vuelta razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades
adonde hemos de llegar.
23
Y el dicho me pareció bien: y tomé doce varones de vosotros,
un varón por tribu:
24
Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta la arroyada de
Escol, y reconocieron la tierra.
25
Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo trajeron, y
diéronnos cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehová
nuestro Dios nos da.
26
Empero no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al dicho de Jehová
vuestro Dios;
27
Y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehová nos
aborrecía, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos
en mano del Amorrheo para destruirnos.
28
¿A dónde subimos? Nuestros hermanos han hecho desfallecer
nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto
que nosotros, las ciudades grandes y muradas hasta el cielo; y también
vimos allí hijos de gigantes.
29
Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.
30
Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él
peleará por vosotros, conforme á todas las cosas que hizo
por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos;
31
Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído,
como trae el hombre á su hijo, por todo el camino que habéis
andado, hasta que habéis venido á este lugar.
32
Y aun con esto no creisteis en Jehová vuestro Dios,
33
El cual iba delante de vosotros por el camino, para reconoceros el lugar
donde habíais de asentar el campo, con fuego de noche para mostraros
el camino por donde aduvieseis, y con nube de día.
Dios castiga a Israel
(Nm. 14.20-35)
34
Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y enojóse,
y juró diciendo:
35
No verá hombre alguno de estos de esta mala generación,
la buena tierra que juré había de dar á vuestros
padres,
36
Excepto Caleb hijo de Jephone: él la verá, y á él
le daré la tierra que pisó, y á sus hijos; porque
cumplió en pos de Jehová.
37
Y también contra mí se airó Jehová por vosotros,
diciendo: Tampoco tú entrarás allá:
38
Josué hijo de Nun, que está delante de ti, él entrará
allá: anímale; porque él la hará heredar á
Israel.
39
Y vuestros chiquitos, de los cuales dijisteis serán por presa,
y vuestros hijos que no saben hoy bueno ni malo, ellos entrarán
allá, y á ellos la daré, y ellos la heredarán.
40
Y vosotros volveos, y partíos al desierto camino del mar Bermejo.
La derrota en Horma
(Nm. 14.39-45)
41
Entonces respondisteis y me dijisteis: Pecado hemos contra Jehová;
nosotros subiremos y pelearemos, conforme á todo lo que Jehová
nuestro Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno de sus armas de guerra,
y os apercibisteis para subir al monte.
42
Y Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues
no estoy entre vosotros; porque no seáis heridos delante de vuestros
enemigos.
43
Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al
dicho de Jehová, y persistiendo con altivez, subisteis al monte.
44
Y salió el Amorrheo, que habitaba en aquel monte, á vuestro
encuentro, y os persiguieron, como hacen las avispas, y os derrotaron
en Seir, persiguiéndoos hasta Horma.
45
Y volvisteis, y llorasteis delante de Jehová; pero Jehová
no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.
46
Y estuvisteis en Cades por muchos días, como en los días
que habéis estado.
Los años en el desierto
Deuteronomio 2
1
Y VOLVIMOS, y partímonos al desierto camino del mar Bermejo, como
Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por muchos
días.
2
Y Jehová me habló, diciendo:
3
Harto habéis rodeado este monte; volveos al aquilón.
4
Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el término de
vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos
tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho:
5
No os metáis con ellos; que no os daré de su tierra ni aun
la holladura de la planta de un pie; porque yo he dado por heredad á
Esaú el monte de Seir.
6
Compraréis de ellos por dinero las viandas, y comeréis;
y también compraréis de ellos el agua, y beberéis:
7
Pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos:
él sabe que andas por este gran desierto: estos cuarenta años
Jehová tu Dios fué contigo; y ninguna cosa te ha faltado.
8
Y pasamos de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban
en Seir, por el camino de la llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos,
y pasamos camino del desierto de Moab.
9
Y Jehová me dijo: No molestes á Moab, ni te empeñes
con ellos en guerra, que no te daré posesión de su tierra;
porque yo he dado á Ar por heredad á los hijos de Lot.
10
(Los Emimeos habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso, y alto
como fhnumeroso, y alto como fh gigantes:
11
Por gigantes eran ellos también contados, como los Anaceos; y los
Moabitas los llaman Emimeos.
12
Y en Seir habitaron antes los Horeos, á los cuales echaron los
hijos de Esaú; y los destruyeron de delante de sí, y moraron
en lugar de ellos; como hizo Israel en la tierra de su posesión
que les dió Jehová.)
13
Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.
14
Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo
de Zered, fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó
toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campo,
como Jehová les había jurado.
15
Y también la mano de Jehová fué sobre ellos para
destruirlos de en medio del campo, hasta acabarlos.
16
Y aconteció que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres
de guerra de entre el pueblo,
17
Jehová me habló, diciendo:
18
Tú pasarás hoy el término de Moab, á Ar,
19
Y te acercarás delante de los hijos de Ammón: no los molestes,
ni te metas con ellos; porque no te tengo de dar posesión de la
tierra de los hijos de Ammón; que á los hijos de Lot la
he dado por heredad.
20
(Por tierra de gigantes fué también ella tenida: habitaron
en ella gigantes en otro tiempo, á los cuales los Ammonitas llamaban
Zomzommeos;
21
Pueblo grande, y numeroso, y alto, como los Anaceos; á los cuales
Jehová destruyó de delante de los Ammonitas, quienes les
sucedieron, y habitaron en su lugar:
22
Como hizo con los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, de delante
de los cuales destruyó á los Horeos; y ellos les sucedieron,
y habitaron en su lugar hasta hoy.
23
Y á los Heveos que habitaban en Haserin hasta Gaza, los Caftoreos
que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)
24
Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arnón: he aquí he
dado en tu mano á Sehón rey de Hesbón, Amorrheo,
y á su tierra: comienza á tomar posesión, y empéñate
con él en guerra.
25
Hoy comenzaré á poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos
debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán,
y angustiarse han delante de ti.
Israel derrota a Sehón
(Nm. 21.21-30)
26
Y envié mensajeros desde el desierto de Cademoth á Sehón
rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:
27
Pasaré por tu tierra por el camino: por el camino iré, sin
apartarme á diestra ni á siniestra:
28
La comida me venderás por dinero y comeré: el agua también
me darás por dinero, y beberé: solamente pasaré á
pie;
29
Como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir,
y los Moabitas que habitaban en Ar; hasta que pase el Jordán á
la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.
30
Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por
el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido
su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu
mano, como hoy.
31
Y díjome Jehová: He aquí yo he comenzado á
dar delante de ti á Sehón y á su tierra; comienza
á tomar posesión, para que heredes su tierra.
32
Y saliónos Sehón al encuentro, él y todo su pueblo,
para pelear en Jaas.
33
Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros;
y herimos á él y á sus hijos, y á todo su
pueblo.
34
Y tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades,
hombres, y mujeres, y niños; no dejamos ninguno:
35
Solamente tomamos para nosotros las bestias, y los despojos de las ciudades
que habíamos tomado.
36
Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón,
y la ciudad que está en el arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad
que escapase de nosotros: todas las entregó Jehová nuestro
Dios en nuestro poder.
37
Solamente á la tierra de los hijos de Ammón no llegaste,
ni á todo lo que está á la orilla del arroyo de Jaboc
ni á las ciudades del monte, ni á lugar alguno que Jehová
nuestro Dios había prohibido.
Israel derrota a Og rey de Basán
(Nm. 21.31-35)
Deuteronomio 3
1
Y VOLVIMOS, y subimos camino de Basán, y saliónos al encuentro
Og rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo, en Edrei.
2
Y díjome Jehová: No tengas temor de él, porque en
tu mano he entregado á él y á todo su pueblo, y su
tierra: y harás con él como hiciste con Sehón rey
Amorrheo, que habitaba en Hesbón.
3
Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestra
mano á Og rey de Basán, y á todo su pueblo, al cual
herimos hasta no quedar de él ninguno.
4
Y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les
tomásemos: sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino
de Og en Basán.
5
Todas éstas eran ciudades fortalecidas con alto muro, con puertas
y barras; sin otras muy muchas ciudades sin muro.
6
Y destruímoslas, como hicimos á Sehón rey de Hesbón,
destruyendo en toda ciudad hombres, mujeres, y niños.
7
Y tomamos para nosotros todas las bestias, y los despojos de las ciudades.
8
También tomamos en aquel tiempo de mano de dos reyes Amorrheos
que estaban de esta parte del Jordán, la tierra desde el arroyo
de Arnón hasta el monte de Hermón:
9
(Los Sidonios llaman á Hermón Sirión; y los Amorrheos,
Senir:)
10
Todas las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basán hasta
Salchâ y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.
11
Porque sólo Og rey de Basán había quedado de los
gigantes que quedaron. He aquí su cama, una cama de hierro, ¿no
está en Rabbath de los hijos de Ammón?; la longitud de ella
de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, al codo de un hombre.
Rubén, Gad y la media tribu de Manasés se establecen
al oriente del Jordán
(Nm. 32.1-42)
12
Y esta tierra que heredamos entonces desde Aroer, que está al arroyo
de Arnón, y la mitad del monte de Galaad con sus ciudades, dí
á los Rubenitas y á los Gaditas:
13
Y el resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, dí
lo á la media tribu de Manasés; toda la tierra de Argob,
todo Basán, que se llamaba la tierra de los gigantes.
14
Jair hijo de Manasés tomó toda la tierra de Argob hasta
el término de Gessuri y Machâti; y llamóla de su nombre
Basán-havoth-jair, hasta hoy.
15
Y á Machîr dí á Galaad.
16
Y á los Rubenitas y Gaditas dí de Galaad hasta el arroyo
de Arnón, el medio del arroyo por término; hasta el arroyo
de Jaboc, término de los hijos de Ammón:
17
Asimismo la campiña, y el Jordán, y el término, desde
Cinereth hasta la mar del llano, el mar Salado, las vertientes abajo del
Pisga al oriente.
18
Y os mandé entonces, diciendo: Jehová vuestro Dios os ha
dado esta tierra para que la poseáis: pasaréis armados delante
de vuestros hermanos los hijos de Israel todos los valientes.
19
Solamente vuestras mujeres, vuestros niños, y vuestros ganados,
(yo sé que tenéis mucho ganado,) quedarán en vuestras
ciudades que os he dado,
20
Hasta que Jehová dé reposo á vuestros hermanos, así
como á vosotros, y hereden también ellos la tierra que Jehová
vuestro Dios les da á la otra parte del Jordán: entonces
os volveréis cada uno a su heredad que yo os he dado.
21
Mandé también á Josué entonces, diciendo:
Tus ojos vieron todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho á
aquellos dos reyes: así hará Jehová á todos
los reinos á los cuales pasarás tú.
22
No los temáis; que Jehová vuestro Dios, él es el
que pelea por vosotros.
No se le permite a Moisés entrar a Canaán
23
Y oré á Jehová en aquel tiempo, diciendo:
24
Señor Jehová, tú has comenzado á mostrar á
tu siervo tu grandeza, y tu mano fuerte: porque ¿qué dios
hay en el cielo ni en la tierra que haga según tus obras, y según
tus valentías?
25
Pase yo, ruégote, y vea aquella tierra buena, que está á
la parte allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.
26
Mas Jehová se había enojado contra mí por causa de
vosotros, por lo cual no me oyó: y díjome Jehová:
Bástate, no me hables más de este negocio.
27
Sube á la cumbre del Pisga, y alza tus ojos al occidente, y al
aquilón, y al mediodía, y al oriente, y ve por tus ojos:
porque no pasarás este Jordán.
28
Y manda a Josué, y anímalo, y confórtalo; porque
él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará
heredar la tierra que verás.
29
Y paramos en el valle delante de Beth-peor.
Moisés exhorta a la obediencia
Deuteronomio 4
1
AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño,
para que los ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis
la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres te da.
2
No añadiréis á la palabra que yo os mando, ni disminuiréis
de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro
Dios que yo os ordeno.
3
Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová con motivo de Baal-peor;
que á todo hombre que fué en pos de Baal-peor destruyó
Jehová tu Dios de en medio de ti.
4
Mas vosotros que os allegasteis á Jehová vuestro Dios, todos
estáis vivos hoy.
5
Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos, como Jehová
mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de
la tierra en la cual entráis para poseerla.
6
Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría
y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán
todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido,
gente grande es ésta.
7
Porque ¿qué gente grande hay que tenga los dioses cercanos
á sí, como lo está Jehová nuestro Dios en
todo cuanto le pedimos?
8
Y ¿qué gente grande hay que tenga estatutos y derechos justos,
como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
La experiencia de Israel en Horeb
9
Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te
olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón
todos los días de tu vida: y enseñarlas has á tus
hijos, y á los hijos de tus hijos;
10
El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb,
cuando Jehová me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les
haga oir mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos
los días que vivieren sobre la tierra: y las enseñarán
á sus hijos;
11
Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía
en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube, y oscuridad.
12
Y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego: oisteis
la voz de sus palabras, mas á excepción de oir la voz, ninguna
figura visteis:
13
Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner
por obra, las diez palabras; y escribiólas en dos tablas de piedra.
14
A mí también me mandó Jehová entonces enseñaros
los estatutos y derechos, para que los pusieseis por obra en la tierra
á la cual pasáis para poseerla.
Advertencia contra la idolatría
15
Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el día
que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego:
16
Porque no os corrompáis, y hagáis para vosotros escultura,
imagen de figura alguna, efigie de varón ó hembra,
17
Figura de algún animal que sea en la tierra, figura de ave alguna
alada que vuele por el aire,
18
Figura de ningún animal que vaya arrastrando por la tierra, figura
de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra:
19
Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas,
y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines á
ellos, y les sirvas; que Jehová tu Dios los ha concedido á
todos los pueblos debajo de todos los cielos.
20
Empero á vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado
del horno de hierro, de Egipto, para que le seáis por pueblo de
heredad como en este día.
21
Y Jehová se enojó contra mí sobre vuestros negocios,
y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría
en la buena tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad.
22
Así que yo voy á morir en esta tierra; y no paso el Jordán:
mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.
23
Guardaos no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios,
que él estableció con vosotros, y os hagáis escultura
ó imagen de cualquier cosa, que Jehová tu Dios te ha vedado.
24
Porque Jehová tu Dios es fuego que consume, Dios celoso.
25
Cuando hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en
la tierra, y os corrompiereis, é hiciereis escultura ó imagen
de cualquier cosa, é hiciereis mal en ojos de Jehová vuestro
Dios, para enojarlo;
26
Yo pongo hoy por testigos al cielo y á la tierra, que presto pereceréis
totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para
poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis
destruídos.
27
Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis
pocos en número entre las gentes á las cuales os llevará
Jehová:
28
Y serviréis allí á dioses hechos de manos de hombres,
á madera y á piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
29
Mas si desde allí buscares á Jehová tu Dios, lo hallarás,
si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.
30
Cuando estuviereis en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si
en los postreros días te volvieres á Jehová tu Dios,
y oyeres su voz;
31
Porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará,
ni te destruirá, ni se olvidará del pacto de tus padres
que les juró.
32
Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti,
desde el día que crió Dios al hombre sobre la tierra, y
desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante á
esta gran cosa, ó se haya oído otra como ella.
33
¿Ha oído pueblo la voz de Dios, que hablase de en medio
del fuego, como tú la has oído, y vivido?
34
¿O ha Dios probado á venir á tomar para sí
gente de en medio de otra gente, con pruebas, con señales, con
milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y grandes espantos,
según todas las cosas que hizo con vosotros Jehová vuestro
Dios en Egipto ante tus ojos?
35
A ti te fué mostrado, para que supieses que Jehová él
es Dios; no hay más fuera de él.
36
De los cielos te hizo oir su voz, para enseñarte: y sobre la tierra
te mostró su gran fuego: y has oído sus palabras de en medio
del fuego.
37
Y por cuanto él amó á tus padres, escogió
su simiente después de ellos, y sacóte delante de sí
de Egipto con su gran poder;
38
Para echar de delante de ti gentes grandes y más fuertes que tú,
y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy.
39
Aprende pues hoy, y reduce á tu corazón que Jehová
él es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay
otro.
40
Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que
te vaya bien á ti y á tus hijos después de ti, y
prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te
da para siempre.
Las ciudades de refugio al oriente del Jordán
41
Entonces apartó Moisés tres ciudades de esta parte del Jordán
al nacimiento del sol,
42
Para que huyese allí el homicida que matase á su prójimo
por yerro, sin haber tenido enemistad con él desde ayer ni antes
de ayer; y que huyendo á una de estas ciudades salvara la vida:
43
A Beser en el desierto, en tierra de la llanura, de los Rubenitas; y á
Ramoth en Galaad, de los Gaditas; y á Golán en Basán,
de los de Manasés.
Moisés recapitula la promulgación de la ley
44
Esta, pues, es la ley que Moisés propuso delante de los hijos de
Israel.
45
Estos son los testimonios, y los estatutos, y los derechos, que Moisés
notificó á los hijos de Israel, cuando hubieron salido de
Egipto;
46
De esta parte del Jordán, en el valle delante de Beth-peor, en
la tierra de Sehón rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón,
al cual hirió Moisés con los hijos de Israel, cuando hubieron
salido de Egipto:
47
Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos reyes
de los Amorrheos que estaban de esta parte del Jordán, al nacimiento
del sol:
48
Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón,
hasta el monte de Sión, que es Hermón;
49
Y toda la llanura de esta parte del Jordán, al oriente, hasta la
mar del llano, las vertientes de las aguas abajo del Pisga.