Jueces 1
1
Y ACONTECIO después de la muerte de Josué, que los hijos
de Israel consultaron á Jehová, diciendo: ¿Quién
subirá por nosotros el primero á pelear contra los Cananeos?
2
Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí
que yo he entregado la tierra en sus manos.
3
Y Judá dijo á Simeón su hermano: Sube conmigo á
mi suerte, y peleemos contra el Cananeo, y yo también iré
contigo á tu suerte. Y Simeón fué con él.
4
Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos
al Cananeo y al Pherezeo; y de ellos hirieron en Bezec diez mil hombres.
5
Y hallaron á Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él:
é hirieron al Cananeo y al Pherezeo.
6
Mas Adoni-bezec huyó; y siguiéronle, y prendiéronle,
y cortáronle los pulgares de las manos y de los pies.
7
Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus
manos y de sus pies, cogían las migajas debajo de mi mesa: como
yo hice, así me ha pagado Dios. Y metiéronle en Jerusalem,
donde murió.
8
Y habían combatido los hijos de Judá á Jerusalem,
y la habían tomado, y metido á cuchillo, y puesto á
fuego la ciudad.
9
Después los hijos de Judá descendieron para pelear contra
el Cananeo que habitaba en las montañas, y al mediodía,
y en los llanos.
10
Y partió Judá contra el Cananeo que habitaba en Hebrón,
la cual se llamaba antes Chîriath-arba; é hirieron á
Sesai, y á Ahiman, y á Talmai.
11
Y de allí fué á los que habitaban en Debir, que antes
se llamaba Chîriath-sepher.
12
Y dijo Caleb: El que hiriere á Chîriath-sepher, y la tomare,
yo le daré á Axa mi hija por mujer.
13
Y tomóla Othoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb: y él
le dió á Axa su hija por mujer.
14
Y cuando la llevaban, persuadióle que pidiese á su padre
un campo. Y ella se apeó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué
tienes?
15
Ella entonces le respondió: Dame una bendición: que pues
me has dado tierra de secadal, me des también fuentes de aguas.
Entonces Caleb le dió las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
16
Y los hijos de Cineo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de
las palmas con los hijos de Judá al desierto de Judá, que
está al mediodía de Arad: y fueron y habitaron con el pueblo.
17
Y fué Judá á su hermano Simeón, é hirieron
al Cananeo que habitaba en Sephath, y asoláronla: y pusieron por
nombre á la ciudad, Horma.
18
Tomó también Judá á Gaza con su término,
y á Ascalón con su término, y á Ecrón
con su término.
19
Y fué Jehová con Judá, y echó á los
de las montañas; mas no pudo echar á los que habitaban en
los llanos, los cuales tenían carros herrados.
20
Y dieron Hebrón á Caleb, como Moisés había
dicho: y él echó de allí tres hijos de Anac.
21
Mas al Jebuseo que habitaba en Jerusalem, no echaron los hijos de Benjamín,
y así el Jebuseo habitó con los hijos de Benjamín
en Jerusalem hasta hoy.
22
También los de la casa de José subieron á Beth-el;
y fué Jehová con ellos.
23
Y los de la casa de José pusieron espías en Beth-el, la
cual ciudad antes se llamaba Luz.
24
Y los que espiaban vieron un hombre que salía de la ciudad, y dijéronle:
Muéstranos ahora la entrada de la ciudad, y haremos contigo misericordia.
25
Y él les mostró la entrada á la ciudad, é
hiriéronla á filo de espada; mas dejaron á aquel
hombre con toda su familia.
26
Y fuese el hombre á la tierra de los Hetheos, y edificó
una ciudad, á la cual llamó Luz: y este es su nombre hasta
hoy.
27
Tampoco Manasés echó á los de Beth-sean, ni á
los de sus aldeas, ni á los de Taanach y sus aldeas, ni á
los de Dor y sus aldeas, ni á los habitantes de Ibleam y sus aldeas,
ni á los que habitaban en Megiddo y en sus aldeas: mas el Cananeo
quiso habitar en esta tierra.
28
Empero cuando Israel tomó fuerzas hizo al Cananeo tributario, mas
no lo echó.
29
Tampoco Ephraim echó al Cananeo que habitaba en Gezer; antes habitó
el Cananeo en medio de ellos en Gezer.
30
Tampoco Zabulón echó á los que habitaban en Chîtron
y á los que habitaban en Naalol; mas el Cananeo habitó en
medio de él, y le fueron tributarios.
31
Tampoco Aser echó á los que habitaban en Achô, y á
los que habitaban en Sidón, y en Ahlab, y en Achzib, y en Helba,
y en Aphec, y en Rehod:
32
Antes moró Aser entre los Cananeos que habitaban en la tierra;
pues no los echó.
33
Tampoco Nephtalí echó á los que habitaban en Beth-semes,
y á los que habitaban en Beth-anath, sino que moró entre
los Cananeos que habitaban en la tierra; mas fuéronle tributarios
los moradores de Beth-semes, y los moradores de Beth-anath.
34
Los Amorrheos apretaron á los hijos de Dan hasta el monte; que
no los dejaron descender á la campiña.
35
Y quiso el Amorrheo habitar en el monte de Heres, en Ajalón y en
Saalbín; mas como la mano de la casa de José tomó
fuerzas, hiciéronlos tributarios.
36
Y el término del Amorrheo fué desde la subida de Acrabim,
desde la piedra, y arriba.
Jueces 2
1
Y El ángel de Jehová subió de Gilgal á Bochîm,
y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la
cual había jurado á vuestros padres; y dije: No invalidaré
jamás mi pacto con vosotros;
2
Con tal que vosotros no hagáis alianza con los moradores de aquesta
tierra, cuyos altares habéis de derribar: mas vosotros no habéis
atendido á mi voz: ¿por qué habéis hecho esto?
3
Por tanto yo también dije: No los echaré de delante de vosotros,
sino que os serán por azote para vuestros costados, y sus dioses
por tropiezo.
4
Y como el ángel de Jehová habló estas palabras á
todos los hijos de Israel, el pueblo lloró en alta voz.
5
Y llamaron por nombre aquel lugar Bochîm: y sacrificaron allí
á Jehová.
6
Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de
Israel se habían ido cada uno á su heredad para poseerla.
7
Y el pueblo había servido á Jehová todo el tiempo
de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron largos
días después de Josué, los cuales habían visto
todas las grandes obras de Jehová, que el había hecho por
Israel.
8
Y murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo
de ciento y diez años.
9
Y enterráronlo en el término de su heredad en Timnath-sera,
en el monte de Ephraim, el norte del monte de Gaas.
10
Y toda aquella generación fué también recogida con
sus padres. Y levantóse después de ellos otra generación,
que no conocían á Jehová, ni la obra que él
había hecho por Israel.
11
Y los hijos de Israel hicieron lo malo en ojos de Jehová, y sirvieron
á los Baales:
12
Y dejaron á Jehová el Dios de sus padres, que los había
sacado de la tierra de Egipto, y fuéronse tras otros dioses, los
dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, á los cuales
adoraron; y provocaron á ira á Jehová.
13
Y dejaron á Jehová, y adoraron á Baal y á
Astaroth.
14
Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual
los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió
en manos de sus enemigos de alrededor: y no pudieron parar más
delante de sus enemigos.
15
Por donde quiera que salían, la mano de Jehová era contra
ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová
se lo había jurado; así los afligió en gran manera.
16
Mas Jehová suscitó jueces que los librasen de mano de los
que los despojaban.
17
Y tampoco oyeron á sus jueces, sino que fornicaron tras dioses
ajenos, á los cuales adoraron: apartáronse bien presto del
camino en que anduvieron sus padres obedeciendo á los mandamientos
de Jehová; mas ellos no hicieron así.
18
Y cuando Jehová les suscitaba jueces, Jehová era con el
juez, y librábalos de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel
juez: porque Jehová se arrepentía por sus gemidos á
causa de los que los oprimían y afligían.
19
Mas en muriendo el juez, ellos se tornaban, y se corrompían más
que sus padres, siguiendo dioses ajenos para servirles, é inclinándose
delante de ellos; y nada disminuían de sus obras, ni de su duro
camino.
20
Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: Pues
que esta gente traspasa mi pacto que ordené á sus padres,
y no obedecen mi voz,
21
Tampoco yo echaré más de delante de ellos á ninguna
de aquestas gentes que dejó Josué cuando murió;
22
Para que por ellas probara yo á Israel, si guardarían ellos
el camino de Jehová andando por él, como sus padres lo guardaron,
ó no.
23
Por esto dejó Jehová aquellas gentes, y no las desarraigó
luego, ni las entregó en mano de Josué.
Jueces 3
1
ESTAS, pues, son las gentes que dejó Jehová para probar
con ellas á Israel, á todos aquellos que no habían
conocido todas las guerras de Canaán;
2
Para que al menos el linaje de los hijos de Israel conociese, para enseñarlos
en la guerra, siquiera fuese á los que antes no la habían
conocido:
3
Cinco príncipes de los Philisteos, y todos los Cananeos, y los
Sidonios, y los Heveos que habitaban en el monte Líbano: desde
el monte de Baal-hermón hasta llegar á Hamath.
4
Estos pues fueron para probar por ellos á Israel, para saber si
obedecerían á los mandamientos de Jehová, que él
había prescrito á sus padres por mano de Moisés.
5
Así los hijos de Israel habitaban entre los Cananeos, Hetheos,
Amorrheos, Pherezeos, Heveos, y Jebuseos:
6
Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas á los hijos
de ellos, y sirvieron á sus dioses.
7
Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo en ojos de Jehová:
y olvidados de Jehová su Dios, sirvieron á los Baales, y
á los ídolos de los bosques.
8
Y la saña de Jehová se encendió contra Israel, y
vendiólos en manos de Chusan-risathaim rey de Mesopotamia; y sirvieron
los hijos de Israel á Chusan-risathaim ocho años.
9
Y clamaron los hijos de Israel á Jehová; y Jehová
suscitó salvador á los hijos de Israel y librólos;
es á saber, á Othoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb.
10
Y el espíritu de Jehová fué sobre él, y juzgó
á Israel, y salió á batalla, y Jehová entregó
en su mano á Chusan-risathaim, rey de Siria, y prevaleció
su mano contra Chusan-risathaim.
11
Y reposó la tierra cuarenta años; y murió Othoniel,
hijo de Cenez.
12
Y tornaron los hijos de Israel á hacer lo malo ante los ojos de
Jehová; y Jehová esforzó á Eglón rey
de Moab contra Israel, por cuanto habían hecho lo malo ante los
ojos de Jehová.
13
Y Juntó consigo á los hijos de Ammón y de Amalec,
y fué, é hirió á Israel, y tomó la
ciudad de las palmas.
14
Y sirvieron los hijos de Israel á Eglón rey de los Moabitas
diez y ocho años.
15
Y clamaron los hijos de Israel á Jehová; y Jehová
les suscitó salvador, á Aod, hijo de Gera, Benjamita, el
cual tenía cerrada la mano derecha. Y los hijos de Israel enviaron
con él un presente á Eglón rey de Moab.
16
Y Aod se había hecho un puñal de dos filos, de un codo de
largo; y ciñósele debajo de sus vestidos á su lado
derecho.
17
Y presentó el presente á Eglón rey de Moab; y era
Eglón hombre muy grueso.
18
Y luego que hubo presentado el don, despidió á la gente
que lo había traído.
19
Mas él se volvió desde los ídolos que están
en Gilgal, y dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El entonces
dijo: Calla. Y saliéronse de con él todos los que delante
de él estaban.
20
Y llegóse Aod á él, el cual estaba sentado solo en
una sala de verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces
se levantó de la silla.
21
Mas Aod metió su mano izquierda, y tomó el puñal
de su lado derecho, y metióselo por el vientre;
22
De tal manera que la empuñadura entró también tras
la hoja, y la grosura encerró la hoja, que él no sacó
el puñal de su vientre: y salió el estiércol.
23
Y saliendo Aod al patio, cerró tras sí las puertas de la
sala.
24
Y salido él, vinieron sus siervos, los cuales viendo las puertas
de la sala cerradas, dijeron: Sin duda él cubre sus pies en la
sala de verano.
25
Y habiendo esperado hasta estar confusos, pues que él no abría
las puertas de la sala, tomaron la llave y abrieron: y he aquí
su señor caído en tierra muerto.
26
Mas entre tanto que ellos se detuvieron, Aod se escapó, y pasando
los ídolos, salvóse en Seirath.
27
Y como hubo entrado, tocó el cuerno en el monte de Ephraim, y los
hijos de Israel descendieron con él del monte, y él iba
delante de ellos.
28
Entonces él les dijo: Seguidme, porque Jehová ha entregado
vuestros enemigos los Moabitas en vuestras manos. Y descendieron en pos
de él, y tomaron los vados del Jordán á Moab, y no
dejaron pasar á ninguno.
29
Y en aquel tiempo hirieron de los Moabitas como diez mil hombres, todos
valientes y todos hombres de guerra; no escapó hombre.
30
Así quedó Moab sojuzgado aquel día bajo la mano de
Israel: y reposó la tierra ochenta años.
31
Después de éste fué Samgar hijo de Anat, el cual
hirió seiscientos hombres de los Filisteos con una aguijada de
bueyes; y él también salvó á Israel.
Jueces 4
1
MAS los hijos de Israel tornaron á hacer lo malo en ojos de Jehová,
después de la muerte de Aod.
2
Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán,
el cual reinó en Asor: y el capitán de su ejército
se llamaba Sísara, y él habitaba en Haroseth de las Gentes.
3
Y los hijos de Israel clamaron á Jehová, porque aquél
tenía nuevecientos carros herrados: y había afligido en
gran manera á los hijos de Israel por veinte años.
4
Y gobernaba en aquel tiempo á Israel una mujer, Débora,
profetisa, mujer de Lapidoth:
5
La cual Débora habitaba debajo de una palma entre Rama y Beth-el,
en el monte de Ephraim: y los hijos de Israel subían á ella
á juicio.
6
Y ella envió á llamar á Barac hijo de Abinoam, de
Cedes de Nephtalí, y díjole: ¿No te ha mandado Jehová
Dios de Israel, diciendo: Ve, y haz gente en el monte de Tabor, y toma
contigo diez mil hombres de los hijos de Nephtalí, y de los hijos
de Zabulón:
7
Y yo atraeré á ti al arroyo de Cisón á Sísara,
capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su
ejército, y entregarélo en tus manos?
8
Y Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré:
pero si no fueres conmigo, no iré.
9
Y ella dijo: Iré contigo; mas no será tu honra en el camino
que vas; porque en mano de mujer venderá Jehová á
Sísara. Y levantándose Débora fué con Barac
á Cedes.
10
Y juntó Barac á Zabulón y á Nephtalí
en Cedes, y subió con diez mil hombres á su mando, y Débora
subió con él.
11
Y Heber Cineo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había
apartado de los Cineos, y puesto su tienda hasta el valle de Zaananim,
que está junto á Cedes.
12
Vinieron pues las nuevas á Sísara como Barac hijo de Abinoam
había subido al monte de Tabor.
13
Y reunió Sísara todos sus carros, nuevecientos carros herrados,
con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroseth de las Gentes
hasta el arroyo de Cisón.
14
Entonces Débora dijo á Barac: Levántate; porque este
es el día en que Jehová ha entregado á Sísara
en tus manos: ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac
descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.
15
Y Jehová desbarató á Sísara, y á todos
sus carros y á todo su ejército, á filo de espada
delante de Barac: y Sísara descendió del carro, y huyó
á pie.
16
Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroseth
de las Gentes, y todo el ejército de Sísara cayó
á filo de espada hasta no quedar ni uno.
17
Y Sísara se acogió á pie á la tienda de Jael
mujer de Heber Cineo; porque había paz entre Jabín rey de
Asor y la casa de Heber Cineo.
18
Y saliendo Jael á recibir á Sísara, díjole:
Ven, señor mío, ven á mi, no tengas temor. Y él
vino á ella á la tienda, y ella le cubrió con una
manta.
19
Y él le dijo: Ruégote me des á beber una poca de
agua, que tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y dióle
de beber, y tornóle á cubrir.
20
Y él le dijo: Estáte á la puerta de la tienda, y
si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí
alguno? Tú responderás que no.
21
Y Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda, y poniendo
un mazo en su mano, vino á él calladamente, y metióle
la estaca por las sienes, y enclavólo en la tierra, pues él
estaba cargado de sueño y cansado; y así murió.
22
Y siguiendo Barac á Sísara, Jael salió á recibirlo,
y díjole: Ven, y te mostraré al varón que tú
buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara
yacía muerto con la estaca por la sien.
23
Así abatió Dios aquel día á Jabín,
rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.
24
Y la mano de los hijos de Israel comenzó á crecer y á
fortificarse contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.
Jueces 5
1
Y AQUEL día cantó Débora, con Barac, hijo de Abinoam,
diciendo:
2
Porque ha vengado las injurias de Israel, Porque el pueblo se ha ofrecido
de su voluntad, Load á Jehová.
3
Oid, reyes; estad, oh príncipes, atentos: Yo cantaré á
Jehová, Cantaré salmos á Jehová Dios de Israel.
4
Cuando saliste de Seir, oh Jehová, Cuando te apartaste del campo
de Edom, La tierra tembló, y los cielos destilaron, Y las nubes
gotearon aguas.
5
Los montes se derritieron delante de Jehová, Aqueste Sinaí,
delante de Jehová Dios de Israel.
6
En los días de Samgar hijo de Anath, En los días de Jael,
cesaron los caminos, Y los que andaban por las sendas apartábanse
por torcidos senderos.
7
Las aldeas habían cesado en Israel, habían decaído;
Hasta que yo Débora me levanté, Me levanté madre
en Israel.
8
En escogiendo nuevos dioses, La guerra estaba á las puertas: ¿Se
veía escudo ó lanza Entre cuarenta mil en Israel?
9
Mi corazón está por los príncipes de Israel, Los
que con buena voluntad se ofrecieron entre el pueblo: Load á Jehová.
10
Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, Los que presidís
en juicio, Y vosotros los que viajáis, hablad.
11
Lejos del ruido de los archeros, en los abrevaderos, Allí repetirán
las justicias de Jehová, Las justicias de sus villas en Israel;
Entonces bajará el pueblo de Jehová á las puertas.
12
Despierta, despierta, Débora; Despierta, despierta, profiere un
cántico. Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de
Abinoam.
13
Entonces ha hecho que el que quedó del pueblo, señoree á
los magníficos: Jehová me hizo enseñorear sobre los
fuertes.
14
De Ephraim salió su raíz contra Amalec, Tras ti, Benjamín,
contra tus pueblos; De Machîr descendieron príncipes, Y de
Zabulón los que solían manejar punzón de escribiente.
15
Príncipes también de Issachâr fueron con Débora;
Y como Issachâr, también Barac Se puso á pie en el
valle. De las divisiones de Rubén Hubo grandes impresiones del
corazón.
16
¿Por qué te quedaste entre las majadas, Para oir los balidos
de los rebaños? De las divisiones de Rubén Grandes fueron
las disquisiciones del corazón.
17
Galaad se quedó de la otra parte del Jordán: Y Dan ¿por
qué se estuvo junto á los navíos? Mantúvose
Aser á la ribera de la mar, Y quedóse en sus puertos.
18
El pueblo de Zabulón expuso su vida á la muerte, Y Nephtalí
en las alturas del campo.
19
Vinieron reyes y pelearon: Entonces pelearon los reyes de Canaán
En Taanac, junto á las aguas de Megiddo, Mas no llevaron ganancia
alguna de dinero.
20
De los cielos pelearon: Las estrellas desde sus órbitas pelearon
contra Sísara.
21
Barriólos el torrente de Cisón, El antiguo torrente, el
torrente de Cisón. Hollaste, oh alma mía, con fortaleza.
22
Despalmáronse entonces las uñas de los caballos Por las
arremetidas, por los brincos de sus valientes.
23
Maldecid á Meroz, dijo el ángel de Jehová: Maldecid
severamente á sus moradores, Porque no vinieron en socorro a Jehová,
En socorro á Jehová contra los fuertes.
24
Bendita sea entre las mujeres Jael, Mujer de Heber Cineo; Sobre las mujeres
bendita sea en la tienda.
25
El pidió agua, y dióle ella leche; En tazón de nobles
le presentó manteca.
26
Su mano tendió á la estaca, Y su diestra al mazo de trabajadores;
Y majó á Sísara, hirió su cabeza, Llagó
y atravesó sus sienes.
27
Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido: Entre sus
pies cayó encorvado; Donde se encorvó, allí cayó
muerto.
28
La madre de Sísara se asoma á la ventana, Y por entre las
celosías á voces dice: ¿Por qué se detiene
su carro, que no viene? ¿Por qué las ruedas de sus carros
se tardan?
29
Las más avisadas de sus damas le respondían; Y aun ella
se respondía á sí misma.
30
¿No han hallado despojos, y los están repartiendo? A cada
uno una moza, ó dos: Los despojos de colores para Sísara,
Los despojos bordados de colores: La ropa de color bordada de ambos lados,
para los cuellos de los que han tomado los despojos.
31
Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová: Mas los que
le aman, sean como el sol cuando nace en su fuerza. Y la tierra reposó
cuarenta años.
Jueces 6
1
MAS los hijos de Israel hicieron lo malo en los ojos de Jehová;
y Jehová los entregó en las manos de Madián por siete
años.
2
Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos
de Israel, por causa de los Madianitas, se hicieron cuevas en los montes,
y cavernas, y lugares fuertes.
3
Pues como los de Israel habían sembrado, subían los Madianitas,
y Amalecitas, y los orientales: subían contra ellos;
4
Y asentando campo contra ellos destruían los frutos de la tierra,
hasta llegar á Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni
ovejas, ni bueyes, ni asnos.
5
Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas
en grande multitud como langosta, que no había número en
ellos ni en sus camellos: así venían á la tierra
para devastarla.
6
Era pues Israel en gran manera empobrecido por los Madianitas; y los hijos
de Israel clamaron á Jehová.
7
Y cuando los hijos de Israel hubieron clamado á Jehová,
á causa de los Madianitas,
8
Jehová envió un varón profeta á los hijos
de Israel, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de
Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre:
9
Yo os libré de mano de los Egipcios, y de mano de todos los que
os afligieron, á los cuales eché de delante de vosotros,
y os dí su tierra;
10
Y díjeos: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis á
los dioses de los Amorrheos, en cuya tierra habitáis: mas no habéis
obedecido á mi voz.
11
Y vino el ángel de Jehová, y sentóse debajo del alcornoque
que está en Ophra, el cual era de Joas Abiezerita; y su hijo Gedeón
estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para hacerlo esconder de los Madianitas.
12
Y el ángel de Jehová se le apareció, y díjole:
Jehová es contigo, varón esforzado.
13
Y Gedeón le respondió: Ah, Señor mío, si Jehová
es con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?
¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros
padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová
de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado
en manos de los Madianitas.
14
Y mirándole Jehová, díjole: Ve con esta tu fortaleza,
y salvarás á Israel de la mano de los Madianitas. ¿No
te envío yo?
15
Entonces le respondió: Ah, Señor mío, ¿con
qué tengo de salvar á Israel? He aquí que mi familia
es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.
16
Y Jehová le dijo: Porque yo seré contigo, y herirás
á los Madianitas como á un solo hombre.
17
Y él respondió: Yo te ruego, que si he hallado gracia delante
de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.
18
Ruégote que no te vayas de aquí, hasta que á ti vuelva,
y saque mi presente, y lo ponga delante de ti. Y él respondió:
Yo esperaré hasta que vuelvas.
19
Y entrándose Gedeón aderezó un cabrito, y panes sin
levadura de un epha de harina; y puso la carne en un canastillo, y el
caldo en una olla, y sacándolo presentóselo debajo de aquel
alcornoque.
20
Y el ángel de Dios le dijo: Toma la carne, y los panes sin levadura,
y ponlo sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo
así.
21
Y extendiendo el ángel de Jehová el bordón que tenía
en su mano, tocó con la punta en la carne y en los panes sin levadura;
y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne
y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció
de delante de él.
22
Y viendo Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo:
Ah, Señor Jehová, que he visto el ángel de Jehová
cara á cara.
23
Y Jehová le dijo: Paz á ti; no tengas temor, no morirás.
24
Y edificó allí Gedeón altar á Jehová,
al que llamó Jehová-salom: está hasta hoy en Ophra
de los Abiezeritas.
25
Y aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro
del hato de tu padre, y otro toro de siete años, y derriba el altar
de Baal que tu padre tiene, y corta también el bosque que está
junto á él:
26
Y edifica altar á Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco
en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en
holocausto sobre la leña del bosque que habrás cortado.
27
Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, é
hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por
la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, hízolo de
noche.
28
Y á la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he
aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortado el bosque
que junto á él estaba, y sacrificado aquel segundo toro
en holocausto sobre el altar edificado.
29
Y decíanse unos á otros: ¿Quién ha hecho esto?
Y buscando é inquiriendo, dijéronles: Gedeón hijo
de Joas lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron á
Joas:
30
Saca fuera tu hijo para que muera, por cuanto ha derribado el altar de
Baal y ha cortado el bosque que junto á él estaba.
31
Y Joas respondió á todos los que estaban junto á
él: ¿Tomaréis vosotros la demanda por Baal? ¿le
salvaréis vosotros? Cualquiera que tomare la demanda por él,
que muera mañana. Si es Dios, contienda por sí mismo con
el que derribó su altar.
32
Y aquel día llamó él á Gedeón Jerobaal;
porque dijo: Pleitee Baal contra el que derribó su altar.
33
Y todos los Madianitas, y Amalecitas, y orientales, se juntaron á
una, y pasando asentaron campo en el valle de Jezreel.
34
Y el espíritu de Jehová se envistió en Gedeón,
y como éste hubo tocado el cuerno, Abiezer se juntó con
él.
35
Y envió mensajeros por todo Manasés, el cual también
se juntó con él: asimismo envió mensajeros á
Aser, y á Zabulón, y á Nephtalí, los cuales
salieron á encontrarles.
36
Y Gedeón dijo á Dios: Si has de salvar á Israel por
mi mano, como has dicho,
37
He aquí que yo pondré un vellón de lana en la era;
y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando
seca toda la otra tierra, entonces entenderé que has de salvar
á Israel por mi mano, como lo has dicho.
38
Y aconteció así: porque como se levantó de mañana,
exprimiendo el vellón sacó de él el rocío,
un vaso lleno de agua.
39
Mas Gedeón dijo á Dios: No se encienda tu ira contra mí,
si aun hablare esta vez: solamente probaré ahora otra vez con el
vellón. Ruégote que la sequedad sea sólo en el vellón,
y el rocío sobre la tierra.
40
Y aquella noche lo hizo Dios así: porque la sequedad fué
sólo en el vellón, y en toda la tierra estuvo el rocío.
Jueces 7
1
LEVANTANDOSE pues de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón,
y todo el pueblo que estaba con él, asentaron el campo junto á
la fuente de Harod: y tenía el campo de los Madianitas al norte,
de la otra parte del collado de More, en el valle.
2
Y Jehová dijo á Gedeón: El pueblo que está
contigo es mucho para que yo dé á los Madianitas en su mano:
porque no se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.
3
Haz pues ahora pregonar, que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme
y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de Galaad. Y
volviéronse de los del pueblo veintidós mil: y quedaron
diez mil.
4
Y Jehová dijo á Gedeón: Aun es mucho el pueblo; llévalos
á las aguas, y allí yo te los probaré; y del que
yo te dijere: Vaya este contigo, vaya contigo: mas de cualquiera que yo
te dijere: Este no vaya contigo, el tal no vaya.
5
Entonces llevó el pueblo á las aguas: y Jehová dijo
á Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua
como lame el perro, aquél pondrás aparte; asimismo cualquiera
que se doblare sobre sus rodillas para beber.
6
Y fué el número de los que lamieron las aguas, llegándola
con la mano á la boca, trescientos hombres: y todo el resto del
pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.
7
Entonces Jehová dijo á Gedeón: Con estos trescientos
hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré á
los Madianitas en tus manos: y váyase toda la gente cada uno á
su lugar.
8
Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, y sus bocinas,
envió á todos los Israelitas cada uno á su tienda,
y retuvo á aquellos trescientos hombres: y tenía el campo
de Madián abajo en el valle.
9
Y aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate,
y desciende al campo; porque yo lo he entregado en tus manos.
10
Y si tienes temor de descender, baja tú con Phara tu criado al
campo,
11
Y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán,
y descenderás al campo. Y él descendió con Phara
su criado al principio de la gente de armas que estaba en el campo.
12
Y Madián, y Amalec, y todos los orientales, estaban tendidos en
el valle como langostas en muchedumbre, y sus camellos eran innumerables,
como la arena que está á la ribera de la mar en multitud.
13
Y luego que llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba
contando á su compañero un sueño, diciendo: He aquí
yo soñé un sueño: que veía un pan de cebada
que rodaba hasta el campo de Madián, y llegaba á las tiendas,
y las hería de tal manera que caían, y las trastornaba de
arriba abajo, y las tiendas caían.
14
Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino
la espada de Gedeón hijo de Joas, varón de Israel: Dios
ha entregado en sus manos á los Madianitas con todo el campo.
15
Y como Gedeón oyó la historia del sueño y su interpretación,
adoró; y vuelto al campo de Israel, dijo: Levantaos, que Jehová
ha entregado el campo de Madián en vuestras manos.
16
Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dió
á cada uno de ellos bocinas en sus manos, y cántaros vacíos
con teas ardiendo dentro de los cántaros.
17
Y díjoles: Miradme á mí, y haced como yo hiciere;
he aquí que cuando yo llegare al principio del campo, como yo hiciere,
así haréis vosotros.
18
Yo tocaré la bocina y todos los que estarán conmigo; y vosotros
tocaréis entonces las bocinas alrededor de todo el campo, y diréis:
¡Por Jehová y Gedeón!
19
Llegó pues Gedeón, y los cien hombres que llevaba consigo,
al principio del campo, á la entrada de la vela del medio, cuando
acababan de renovar las centinelas; y tocaron las bocinas, y quebraron
los cántaros que llevaban en sus manos:
20
Y los tres escuadrones tocaron las bocinas, y quebrando los cántaros
tomaron en las manos izquierdas las teas, y en las derechas los cuernos
con que tañian, y dieron grita: ¡La espada de Jehová
y de Gedeón!
21
Y estuviéronse en sus lugares en derredor del campo: y todo el
campo fué alborotado, y huyeron gritando.
22
Mas los trescientos tocaban las bocinas: y Jehová puso la espada
de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el ejército
huyó hasta Beth-sitta, hacia Cerera, y hasta el término
de Abel-mehola en Tabbat.
23
Y juntándose los de Israel, de Nephtalí, y de Aser, y de
todo Manasés, siguieron á los Madianitas.
24
Gedeón también envió mensajeros á todo el
monte de Ephraim, diciendo: Descended al encuentro de los Madianitas,
y tomadles las aguas hasta Beth-bara y el Jordán. Y juntos todos
los hombres de Ephraim, tomaron las aguas de Beth-bara y el Jordán.
25
Y tomaron dos príncipes de los Madianitas, Oreb y Zeeb: y mataron
á Oreb en la peña de Oreb, y á Zeeb lo mataron en
el lagar de Zeeb: y después que siguieron á los Madianitas,
trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb á Gedeón de la otra
parte del Jordán.