Isaías 1
1
VISION de Isaías hijo de Amoz, la cual vió sobre Judá
y Jerusalem, en días de Uzzías, Jotham, Achâz y Ezechîas,
reyes de Judá.
2
Oid, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová:
Crié hijos, y engrandecílos, y ellos se rebelaron contra
mí.
3
El buey conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor:
Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.
4
¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación
de malignos, hijos depravados! Dejaron á Jehová, provocaron
á ira al Santo de Israel, tornáronse atrás.
5
¿Para qué habéis de ser castigados aún? todavía
os rebelaréis. Toda cabeza está enferma, y todo corazón
doliente.
6
Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa,
sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas,
ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
7
Vuestra tierra está destruída, vuestras ciudades puestas
á fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida de extranjeros,
y asolada como asolamiento de extraños.
8
Y queda la hija de Sión como choza en viña, y como cabaña
en melonar, como ciudad asolada.
9
Si Jehová de los ejércitos no hubiera hecho que nos quedasen
muy cortos residuos, como Sodoma fuéramos, y semejantes á
Gomorra.
10
Príncipes de Sodoma, oid la palabra de Jehová; escuchad
la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
11
¿Para qué á mí, dice Jehová, la multitud
de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, y de
sebo de animales gruesos: no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni
de machos cabríos.
12
¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis
á presentaros delante de mí, para hollar mis atrios?
13
No me traigáis más vano presente: el perfume me es abominación:
luna nueva y sábado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir:
son iniquidad vuestras solemnidades.
14
Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma:
me son gravosas; cansado estoy de llevarlas.
15
Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis
ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré:
llenas están de sangre vuestras manos.
16
Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos;
dejad de hacer lo malo:
17
Aprended á hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oid
en derecho al huérfano, amparad á la viuda.
18
Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si
vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos:
si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como
blanca lana.
19
Si quisiereis y oyereis, comieréis el bien de la tierra:
20
Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos á
espada: porque la boca de Jehová lo ha dicho.
21
¿Cómo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo
de juicio, en ella habitó equidad; mas ahora, homicidas.
22
Tu plata se ha tornado escorias, tu vino mezclado está con agua.
23
Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones:
todos aman las dádivas, y van tras las recompensas: no oyen en
juicio al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
24
Por tanto, dice el Señor Jehová de los ejércitos,
el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos,
vengaréme de mis adversarios:
25
Y volveré mi mano sobre ti, y limpiaré hasta lo más
puro tus escorias, y quitaré todo tu estaño:
26
Y restituiré tus jueces como al principio, y tus consejeros como
de primero: entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
27
Sión con juicio será rescatada, y los convertidos de ella
con justicia.
28
Mas los rebeldes y pecadores á una serán quebrantados, y
los que dejan á Jehová serán consumidos.
29
Entonces os avergonzarán los olmos que amasteis, y os afrentarán
los bosques que escogisteis.
30
Porque seréis como el olmo que se le cae la hoja, y como huerto
que le faltan las aguas.
31
Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos
serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
Isaías 2
1
LO que vió Isaías, hijo de Amoz, tocante á Judá
y a Jerusalem.
2
Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado
el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será
ensalzado sobre los collados, y correrán á él todas
las gentes.
3
Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte
de Jehová, á la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará
en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá
la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová.
4
Y juzgará entre las gentes, y reprenderá á muchos
pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas
en hoces: no alzará espada gente contra gente, ni se ensayarán
más para la guerra.
5
Venid, oh casa de Jacob, y caminemos á la luz de Jehová.
6
Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque son
henchidos de oriente, y de agoreros, como los Filisteos; y en hijos ajenos
descansan.
7
Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin.
También está su tierra llena de caballos; ni sus carros
tienen número.
8
Además está su tierra llena de ídolos, y á
la obra de sus manos se han arrodillado, á lo que fabricaron sus
dedos.
9
Y hase inclinado el hombre, y el varón se ha humillado: por tanto
no los perdonarás.
10
Métete en la piedra, escóndete en el polvo, de la presencia
espantosa de Jehová y del resplandor de su majestad.
11
La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de
los hombres será humillada; y Jehová solo será ensalzado
en aquel día.
12
Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá
sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado; y será abatido:
13
Y sobre todos los cedros del Líbano altos y sublimes, y sobre todos
los alcornoques de Basán;
14
Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados;
15
Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
16
Y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas pinturas preciadas.
17
Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres
será humillada; y solo Jehová será ensalzado en aquel
día.
18
Y quitará totalmente los ídolos.
19
Y meteránse en las cavernas de las peñas, y en las aberturas
de la tierra, por la presencia espantosa de Jehová, y por el resplandor
de su majestad, cuando se levantare él para herir la tierra.
20
Aquel día arrojará el hombre, á los topos y murciélagos,
sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron
para que adorase;
21
Y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas
de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por
el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra.
22
Dejaos del hombre, cuyo hálito está en su nariz; porque
¿de qué es él estimado?
Isaías 3
1
PORQUE he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos
quita de Jerusalem y de Judá el sustentador y el fuerte, todo sustento
de pan y todo socorro de agua;
2
El valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y
el anciano;
3
El capitán de cincuenta, y el hombre de respeto, y el consejero,
y el artífice excelente, y el hábil orador.
4
Y pondréles mozos por príncipes, y muchachos serán
sus señores.
5
Y el pueblo hará violencia los unos á los otros, cada cual
contra su vecino: el mozo se levantará contra el viejo, y el villano
contra el noble.
6
Cuando alguno trabare de su hermano, de la familia de su padre, y le dijere,
Que vestir tienes, tú serás nuestro príncipe, y sea
en tu mano esta ruina;
7
El jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado;
porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir: no me hagáis
príncipe del pueblo.
8
Pues arruinada está Jerusalem, y Judá ha caído; porque
la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová, para irritar
los ojos de su majestad.
9
La apariencia del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican
su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque allegaron
mal para sí.
10
Decid al justo que le irá bien: porque comerá de los frutos
de sus manos.
11
¡Ay del impío! mal le irá: porque según las
obras de sus manos le será pagado.
12
Los exactores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon
de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan,
y tuercen la carrera de tus caminos.
13
Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar
los pueblos.
14
Jehová vendrá á juicio contra los ancianos de su
pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado
la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas.
15
¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo,
y moléis las caras de los pobres? dice el Señor Jehová
de los ejércitos.
16
Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sión se ensoberbecen,
y andan cuellierguidas y los ojos descompuestos; cuando andan van danzando,
y haciendo son con los pies:
17
Por tanto, pelará el Señor la mollera de las hijas de Sión,
y Jehová descubrirá sus vergüenzas.
18
Aquel día quitará el Señor el atavío de los
calzados, y las redecillas, y las lunetas;
19
Los collares, y los joyeles, y los brazaletes;
20
Las escofietas, y los atavíos de las piernas, los partidores del
pelo, los pomitos de olor, y los zarcillos;
21
Los anillos, y los joyeles de las narices;
22
Las ropas de remuda, los mantoncillos, los velos, y los alfileres;
23
Los espejos, los pañizuelos, las gasas, y los tocados.
24
Y será que en lugar de los perfumes aromáticos vendrá
hediondez; y desgarrón en lugar de cinta; y calvez en lugar de
la compostura del cabello; y en lugar de faja ceñimiento de saco;
y quemadura en vez de hermosura.
25
Tus varones caerán á cuchillo, y tu fuerza en la guerra.
26
Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada,
sentaráse en tierra.
Isaías 4
1
Y ECHARAN mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras
comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente
sea llamado tu nombre sobre nosotras, quita nuestro oprobio.
2
En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura
y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, á los
librados de Israel.
3
Y acontecerá que el que quedare en Sión, y el que fuere
dejado en Jerusalem, será llamado santo; todos los que en Jerusalem
están escritos entre los vivientes;
4
Cuando el Señor lavare las inmundicias de las hijas de Sión,
y limpiare las sangres de Jerusalem de en medio de ella, con espíritu
de juicio y con espíritu de ardimiento.
5
Y criará Jehová sobre toda la morada del monte de Sión,
y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día,
y de noche resplandor de fuego que eche llamas: porque sobre toda gloria
habrá cobertura.
6
Y habrá sombrajo para sombra contra el calor del día, para
acogida y escondedero contra el turbión y contra el aguacero.
Isaías 5
1
AHORA cantaré por mi amado el cantar de mi amado á su viña.
Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil.
2
Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de
vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y
también asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas,
y llevó uvas silvestres.
3
Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora
entre mí y mi viña.
4
¿Qué más se había de hacer á mi viña,
que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que llevase
uvas, ha llevado uvas silvestres?
5
Os mostraré pues ahora lo que haré yo á mi viña:
Quitaréle su vallado, y será para ser consumida; aportillaré
su cerca, y será para ser hollada;
6
Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá
el cardo y las espinas: y aun á las nubes mandaré que no
derramen lluvia sobre ella.
7
Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es
la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa.
Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.
8
¡Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad á
heredad hasta acabar el término! ¿Habitaréis vosotros
solos en medio de la tierra?
9
Ha llegado á mis oídos de parte de Jehová de los
ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador
las grandes y hermosas.
10
Y diez huebras de viña producirán un zaque, y treinta modios
de simiente darán tres modios.
11
¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez;
que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
12
Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y
no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
13
Por tanto mi pueblo fué llevado cautivo, porque no tuvo ciencia:
y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de
sed.
14
Por eso ensanchó su interior el sepulcro, y sin medida extendió
su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud,
y su fausto, y el que en él se holgaba.
15
Y el hombre será humillado, y el varón será abatido,
y bajados serán los ojos de los altivos.
16
Mas Jehová de los ejércitos será ensalzado en juicio,
y el Dios Santo será santificado con justicia.
17
Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños
comerán las gruesas desamparadas.
18
¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado
como con coyundas de carreta,
19
Los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese,
y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
20
¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno
malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen
lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
21
¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante
de sí mismos!
22
¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes
para mezclar bebida;
23
Los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan
su justicia!
24
Por tanto, como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora
la paja, así será su raíz como pudrimiento, y su
flor se desvanecerá como polvo: porque desecharon la ley de Jehová
de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.
25
Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su
pueblo, y extendió contra él su mano, é hirióle;
y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados
en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes está
su mano todavía extendida.
26
Y alzará pendón á gentes de lejos, y silbará
al que está en el cabo de la tierra; y he aquí que vendrá
pronto y velozmente.
27
No habrá entre ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormirá
ni le tomará sueño; á ninguno se le desatará
el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus zapatos.
28
Sus saetas amoladas, y todos sus arcos entesados; las uñas de sus
caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros
como torbellino.
29
Su bramido como de león; rugirá á manera de leoncillos,
rechinará los dientes, y arrebatará la presa; la apañara,
y nadie se la quitará.
30
Y bramará sobre él en aquel día como bramido de la
mar: entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas
de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.
Isaías 6
1
EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor
sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el
templo.
2
Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas;
con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies,
y con dos volaban.
3
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová
de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.
4
Y los quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba,
y la casa se hinchió de humo.
5
Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre
inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos,
han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6
Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano
un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:
7
Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó
tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
8
Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A
quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí
yo: Heme aquí, envíame á mí.
9
Y dijo: Anda, y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis;
ved por cierto, mas no comprendáis.
10
Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos,
y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos,
ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él
sanidad.
11
Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió
él: Hasta que las ciudades estén asoladas, y sin morador,
ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;
12
Hasta que Jehová hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare
en medio de la tierra la desamparada.
13
Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá,
bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque,
de los cuales en la tala queda el tronco, así será el tronco
de ella la simiente santa.
Isaías 7
1
ACONTECIO en los días de Achâz hijo de Jotham, hijo de Uzzías,
rey de Judá, que Rezín rey de Siria, y Peca hijo de Remalías,
rey de Israel, subieron á Jerusalem para combatirla; mas no la
pudieron tomar.
2
Y vino la nueva á la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado
con Ephraim. Y estremeciósele el corazón, y el corazón
de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte á
causa del viento.
3
Entonces dijo Jehová á Isaías: Sal ahora al encuentro
de Achâz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al cabo del conducto
de la Pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,
4
Y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se enternezca tu corazón
á causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el furor
de la ira de Rezín y del Siro, y del hijo de Remalías.
5
Por haber acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Ephraim y con
el hijo de Remalías, diciendo:
6
Vamos contra Judá, y la despertaremos, y la partiremos entre nosotros,
y pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel:
7
El Señor Jehová dice así: No subsistirá, ni
será.
8
Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín:
y dentro de sesenta y cinco años Ephraim será quebrantado
hasta dejar de ser pueblo.
9
Entretanto la cabeza de Ephraim es Samaria, y la cabeza de Samaria el
hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.
10
Y habló más Jehová á Achâz, diciendo:
11
Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola
en lo profundo, ó arriba en lo alto.
12
Y respondió Achâz: No pediré, y no tentaré
á Jehová.
13
Dijo entonces Isaías: Oid ahora casa de David. ¿Os es poco
el ser molestos á los hombres, sino que también lo seáis
á mi Dios?
14
Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí
que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará
su nombre Emmanuel.
15
Comerá manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger
lo bueno.
16
Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno,
la tierra que tú aborreces será dejada de sus dos reyes.
17
Jehová hará venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la
casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día
que Ephraim se apartó de Judá, es á saber, al rey
de Asiria.
18
Y acontecerá que aquel día silbará Jehová
á la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto,
y á la abeja que está en la tierra de Asiria.
19
Y vendrán, y se asentarán todos en los valles desiertos,
y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas
las matas.
20
En aquel día raerá el Señor con navaja alquilada,
con los que habitan de la otra parte del río, á saber, con
el rey de Asiria, cabeza y pelos de los pies; y aun la barba también
quitará.
21
Y acontecerá en aquel tiempo, que críe un hombre una vaca
y dos ovejas;
22
Y será que á causa de la abundancia de leche que darán,
comerá manteca: cierto manteca y miel comerá el que quedare
en medio de la tierra.
23
Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar donde había
mil vides que valían mil siclos de plata, será para los
espinos y cardos.
24
Con saetas y arco irán allá; porque toda la tierra será
espinos y cardos.
25
Y á todos los montes que se cavaban con azada, no llegará
allá el temor de los espinos y de los cardos: mas serán
para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados.
Isaías 8
1
Y DIJOME Jehová: Tómate un gran volumen, y escribe en él
en estilo de hombre tocante á Maher-salal-hash-baz.
2
Y junté conmigo por testigos fieles á Urías sacerdote,
y á Zacarías hijo de Jeberechîas.
3
Y juntéme con la profetisa, la cual concibió, y parió
un hijo. Y díjome Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hash-baz.
4
Porque antes que el niño sepa decir, Padre mío, y Madre
mía, será quitada la fuerza de Damasco y los despojos de
Samaria, en la presencia del rey de Asiria.
5
Otra vez tornó Jehová á hablarme, diciendo:
6
Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren
mansamente, y holgóse con Rezín y con el hijo de Remalías,
7
He aquí por tanto que el Señor hace subir sobre ellos aguas
de ríos, impetuosas y muchas, á saber, al rey de Asiria
con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos,
y pasará sobre todas sus riberas:
8
Y pasando hasta Judá, inundará, y sobrepujará, y
llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará
la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.
9
Juntaos, pueblos, y seréis quebrantados; oid todos los que sois
de lejanas tierras: poneos á punto, y seréis quebrantados;
apercibíos, y seréis quebrantados.
10
Tomad consejo, y será deshecho; proferid palabra, y no será
firme: porque Dios con nosotros.
11
Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y enseñóme
que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:
12
No digáis, Conjuración, á todas las cosas á
que este pueblo dice, Conjuración, ni temáis lo que temen,
ni tengáis miedo.
13
A Jehová de los ejércitos, á él santificad:
sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
14
Entonces él será por santuario; mas á las dos casas
de Israel por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por
lazo y por red al morador de Jerusalem.
15
Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán
quebrantados: enredaránse, y serán presos.
16
Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
17
Esperaré pues á Jehová, el cual escondió su
rostro de la casa de Jacob, y á él aguardaré.
18
He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová, por señales
y prodigios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos
que mora en el monte de Sión.
19
Y si os dijeren: Preguntad á los pythones y á los adivinos,
que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo
á su Dios? ¿Apelará por los vivos á los muertos?
20
¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto,
es porque no les ha amanecido.
21
Y pasarán por él fatigados y hambrientos, y acontecerá
que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán á su
rey y á su Dios, levantando el rostro en alto.
22
Y mirarán á la tierra, y he aquí tribulación
y tiniebla, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.