Nehemías 1
1
PALABRAS de Nehemías, hijo de Hachâlías. Y acaeció
en el mes de Chisleu, en el año veinte, estando yo en Susán,
capital del reino,
2
Que vino Hanani, uno de mis hermanos, él y ciertos varones de Judá,
y preguntéles por los Judíos que habían escapado,
que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalem.
3
Y dijéronme: El residuo, los que quedaron de la cautividad allí
en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalem
derribado, y sus puertas quemadas á fuego.
4
Y fué que, como yo oí estas palabras, sentéme y lloré,
y enlutéme por algunos días, y ayuné y oré
delante del Dios de los cielos.
5
Y dije: Ruégote, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte,
grande, y terrible, que guarda el pacto y la misericordia á los
que le aman y guardan sus mandamientos;
6
Esté ahora atento tu oído, y tus ojos abiertos, para oír
la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día
y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de
los hijos de Israel que hemos contra ti cometido; sí, yo y la casa
de mi padre hemos pecado.
7
En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos,
y estatutos y juicios, que mandaste á Moisés tu siervo.
8
Acuérdate ahora de la palabra que ordenaste á Moisés
tu siervo, diciendo: Vosotros prevaricaréis, y yo os esparciré
por los pueblos:
9
Mas os volveréis á mí, y guardaréis mis mandamientos,
y los pondréis por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el
cabo de los cielos, de allí os juntaré; y traerlos he al
lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.
10
Ellos pues son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran
fortaleza, y con tu mano fuerte.
11
Ruégote, oh Jehová, esté ahora atento tu oído
á la oración de tu siervo, y la oración de tus siervos,
quienes desean temer tu nombre: y ahora concede hoy próspero suceso
á tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque
yo servía de copero al rey.
Nehemías 2
1
Y FUÉ en el mes de Nisán, en el año veinte del rey
Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el
vino, y dílo al rey. Y como yo no había estado antes triste
en su presencia,
2
Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro,
pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón.
Entonces temí en gran manera.
3
Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará
triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres,
está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?
4
Y díjome el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré
al Dios de los cielos,
5
Y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que
me envíes á Judá, á la ciudad de los sepulcros
de mis padres, y la reedificaré.
6
Entonces el rey me dijo, (y la reina estaba sentada junto á él):
¿Hasta cuándo será tu viaje, y cuándo volverás?
Y plugo al rey enviarme, después que yo le señalé
tiempo.
7
Además dije al rey: Si al rey place, dénseme cartas para
los gobernadores de la otra parte del río, que me franqueen el
paso hasta que llegue á Judá;
8
Y carta para Asaph, guarda del bosque del rey, á fin que me dé
madera para enmaderar los portales del palacio de la casa, y para el muro
de la ciudad, y la casa donde entraré. Y otorgóme lo el
rey, según la benéfica mano de Jehová sobre mí.
9
Y vine luego á los gobernadores de la otra parte del río,
y les dí las cartas del rey. Y el rey envió conmigo capitanes
del ejército y gente de á caballo.
10
Y oyéndolo Sanballat Horonita, y Tobías, el siervo Ammonita,
disgustóles en extremo que viniese alguno para procurar el bien
de los hijos de Israel.
11
Llegué pues á Jerusalem, y estado que hube allí tres
días,
12
Levantéme de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré
á hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón
que hiciese en Jerusalem; ni había bestia conmigo, excepto la cabalgadura
en que cabalgaba.
13
Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón
y á la puerta del Muladar; y consideré los muros de Jerusalem
que estaban derribados, y sus que puertas estaban consumidas del fuego.
14
Pasé luego á la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey;
mas no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba.
15
Y subí por el torrente de noche, y consideré el muro, y
regresando entré por la puerta del Valle, y volvíme.
16
Y no sabían los magistrados dónde yo había ido, ni
qué había hecho; ni hasta entonces lo había yo declarado
á los Judíos y sacerdotes, ni á los nobles y magristrados,
ni á los demás que hacían la obra.
17
Díjeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem
está desierta, y sus puertas consumidas del fuego: venid, y edifiquemos
el muro de Jerusalem, y no seamos más en oprobio.
18
Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios era buena sobre
mí, y asimismo las palabras del rey, que me había dicho.
Y dijeron: Levantémonos, y edifiquemos. Así esforzaron sus
manos para bien.
19
Mas habiéndolo oído Samballat Horonita, y Tobías
el siervo Ammonita, y Gesem el Arabe, escarnecieron de nosotros, y nos
despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros?
¿os rebeláis contra el rey?
20
Y volvíles respuesta, y díjeles: El Dios de los cielos,
él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos
y edificaremos: que vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni memoria
en Jerusalem.
Nehemías 3
1
Y LEVANTOSE Eliasib el gran sacerdote con sus hermanos los sacerdotes,
y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos aparejaron y levantaron sus
puertas hasta la torre de Meah, aparejándola hasta la torre de
Hananeel.
2
Y junto á ella edificaron los varones de Jericó: y luego
edificó Zachûr hijo de Imri.
3
Y los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado: ellos la enmaderaron,
y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos.
4
Y junto á ellos restauró Meremoth hijo de Urías,
hijo de Cos, y al lado de ellos, restauró Mesullam hijo de Berechîas,
hijo de Mesezabeel. Junto á ellos restauró Sadoc hijo de
Baana.
5
E inmediato á ellos restauraron los Tecoitas; mas sus grandes no
prestaron su cerviz á la obra de su Señor.
6
Y la puerta Vieja restauraron Joiada hijo de Pasea, y Mesullam hijo de
Besodías: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus
cerraduras y sus cerrojos.
7
Junto á ellos restauró Melatías Gabaonita, y Jadón
Meronothita, varones de Gabaón y de Mizpa, por la silla del gobernador
de la otra parte del río.
8
Y junto á ellos restauró Uzziel hijo de Harhaía,
de los plateros; junto al cual restauró también Hananías,
hijo de un perfumero. Así dejaron reparado á Jerusalem hasta
el muro ancho.
9
Junto á ellos restauró también Repaías hijo
de Hur, príncipe de la mitad de la región de Jerusalem.
10
Asimismo restauró junto á ellos, y frente á su casa,
Jedaías hijo de Harumaph; y junto á él restauró
Hattus hijo de Hasbanías.
11
Malchîas hijo de Harim y Hasub hijo de Pahath-moab, restauraron
la otra medida, y la torre de los Hornos.
12
Junto á ellos restauró Sallum hijo de Lohes, príncipe
de la mitad de la región de Jerusalem, él con sus hijas.
13
La puerta del Valle la restauró Hanún con los moradores
de Zanoa: ellos la reedificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras
y sus cerrojos, y mil codos en el muro hasta la puerta del Muladar.
14
Y reedificó la puerta del Muladar, Malchîas hijo de Rechâb,
príncipe de la provincia de Beth-haccerem: él la reedificó,
y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos.
15
Y Sallum hijo de Chôl-hoce, príncipe de la región
de Mizpa, restauró la puerta de la Fuente: él la reedificó,
y la enmaderó, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus
cerrojos, y el muro del estanque de Selah hacia la huerta del rey, y hasta
las gradas que descienden de la ciudad de David.
16
Después de él restauró Nehemías hijo de Azbuc,
príncipe de la mitad de la región de Beth-sur, hasta delante
de los sepulcros de David, y hasta el estanque labrado, y hasta la casa
de los Valientes.
17
Tras él restauraron los Levitas, Rehum hijo de Bani; junto á
él restauró Asabías, príncipe de la mitad
de la región de Ceila en su región.
18
Después de él restauraron sus hermanos, Bavvai hijo de Henadad,
príncipe de la mitad de la región de Ceila.
19
Y junto á él restauró Ezer hijo de Jesuá,
príncipe de Mizpa, la otra medida frente á la subida de
la armería de la esquina.
20
Después de él se enfervorizó á restaurar Baruch
hijo de Zachâi la otra medida, desde la esquina hasta la puerta
de la casa de Eliasib gran sacerdote.
21
Tras él restauró Meremoth hijo de Urías hijo de Cos
la otra medida, desde la entrada de la casa de Eliasib, hasta el cabo
de la casa de Eliasib.
22
Después de él restauraron los sacerdotes, los varones de
la campiña.
23
Después de ellos restauraron Benjamín y Hasub, frente á
su casa: y después de estos restauró Azarías, hijo
de Maasías hijo de Ananías, cerca de su casa.
24
Después de él restauró Binnui hijo de Henadad la
otra medida, desde la casa de Azarías hasta la revuelta, y hasta
la esquina.
25
Paal hijo de Uzai, enfrente de la esquina y la torre alta que sale de
la casa del rey, que está en el patio de la cárcel. Después
de él, Pedaía hijo de Pharos.
26
(Y los Nethineos estuvieron en Ophel hasta enfrente de la puerta de las
Aguas al oriente, y la torre que sobresalía.)
27
Después de él restauraron los Tecoitas la otra medida, enfrente
de la grande torre que sobresale, hasta el muro de Ophel.
28
Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente
de su casa.
29
Después de ellos resturó Sadoc hijo de Immer, enfrente de
su casa: y después de él restauró Semaías
hijo de Sechânías, guarda de la puerta oriental.
30
Tras él restauró Hananías hijo de Selemías,
y Anún hijo sexto de Salaph, la otra medida. Después de
él restauró Mesullam, hijo de Berechîas, enfrente
de su cámara.
31
Después de él restauró Malchîas hijo del platero,
hasta la casa de los Nethineos y de los tratantes, enfrente de la puerta
del Juicio, y hasta la sala de la esquina.
32
Y entre la sala de la esquina hasta la puerta de las Ovejas, restauraron
los plateros, y los tratantes.
Nehemías 4
1
Y FUÉ que como oyó Sanballat que nosotros edificábamos
el muro, encolerizóse y enojóse en gran manera, é
hizo escarnio de los Judíos.
2
Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria,
y dijo: ¿Qué hacen estos débiles Judíos? ¿hanles
de permitir? ¿han de sacrificar? ¿han de acabar en un día?
¿han de resucitar de los montones del polvo las piedras que fueron
quemadas?
3
Y estaba junto á él Tobías Ammonita, el cual dijo:
Aun lo que ellos edifican, si subiere una zorra derribará su muro
de piedra.
4
Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldón
de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio:
5
Y no cubras su iniquidad, ni su pecado sea raído delante de tu
rostro; porque se airaron contra los que edificaban.
6
Edificamos pues el muro, y toda la muralla fué junta hasta su mitad:
y el pueblo tuvo ánimo para obrar.
7
Mas acaeció que oyendo Sanballat y Tobías, y los Arabes,
y los Ammonitas, y los de Asdod, que los muros de Jerusalem eran reparados,
porque ya los portillos comenzaban á cerrarse, encolerizáronse
mucho;
8
Y conspiraron todos á una para venir á combatir á
Jerusalem, y á hacerle daño.
9
Entonces oramos á nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda
contra ellos de día y de noche.
10
Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han enflaquecido,
y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.
11
Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en
medio de ellos, y los matemos, y hagamos cesar la obra.
12
Sucedió empero, que como vinieron los Judíos que habitaban
entre ellos, nos dieron aviso diez veces de todos los lugares de donde
volvían á nosotros.
13
Entonces puse por los bajos del lugar, detrás del muro, en las
alturas de los peñascos, puse el pueblo por familias con sus espadas,
con sus lanzas, y con sus arcos.
14
Después miré, y levantéme, y dije á los principales
y á los magistrados, y al resto del pueblo: No temáis delante
de ellos: acordaos del Seños grande y terrible, y pelead por vuestros
hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres
y por vuestras casas.
15
Y sucedió que como oyeron nuestros enemigos que lo habíamos
entendido, Dios disipó el consejo de ellos, y volvímonos
todos al muro, cada uno á su obra.
16
Mas fué que desde aquel día la mitad de los mancebos trabajaba
en la obra, y la otra mitad de ellos tenía lanzas y escudos, y
arcos, y corazas; y los príncipes estaban tras toda la casa de
Judá.
17
Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban,
con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.
18
Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida
á sus lomos, y así edificaban y el que tocaba la trompeta
estaba junto á mí.
19
Y dije á los principales, y á los magistrados y al resto
del pueblo: La obra es grande y larga, y nosotros estamos apartados en
el muro, lejos los unos de los otros.
20
En el lugar donde oyereis la voz de la trompeta, reuníos allí
á nosotros: nuestro Dios peleará por nosotros.
21
Nosotros pues trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían
lanzas desde la subida del alba hasta salir las estrellas.
22
También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado se quede
dentro de Jerusalem, y hágannos de noche centinela, y de día
á la obra.
23
Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me
seguía, desnudamos nuestro vestido: cada uno se desnudaba solamente
para lavarse.
Nehemías 5
1
ENTONCES fué grande el clamor del pueblo y de sus mujeres contra
los Judíos sus hermanos.
2
Y había quien decía: Nosotros, nuestros hijos y nuestras
hijas, somos muchos: hemos por tanto tomado grano para comer y vivir.
3
Y había quienes decían: Hemos empeñado nuestras tierras,
y nuestras viñas, y nuestras casas, para comprar grano en el hambre.
4
Y había quienes decían: Hemos tomado prestado dinero para
el tributo del rey, sobre nuestras tierras y viñas.
5
Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros
hijos como sus hijos; y he aquí que nosotros sujetamos nuestros
hijos y nuestras hijas á servidumbre, y hay algunas de nuestras
hijas sujetas: mas no hay facultad en nuestras manos para rescatarlas,
porque nuestras tierras y nuestras viñas son de otros.
6
Y enojéme en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras.
7
Medité lo entonces para conmigo, y reprendí á los
principales y á los magistrados, y díjeles: ¿Tomáiscada
uno usura de vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una grande
junta.
8
Y díjeles: Nosotros rescatamos á nuestros hermanos Judíos
que habían sido vendidos á las gentes, conforme á
la facultad que había en nosotros: ¿y vosotros aun vendéis
á vuestros hermanos, y serán vendidos á nosotros?
Y callaron, que no tuvieron qué responder.
9
Y dije: No es bien lo que hacéis, ¿no andaréis en
temor de nuestro Dios, por no ser el oprobio de las gentes enemigas nuestras?
10
También yo, y mis hermanos, y mis criados, les hemos prestado dinero
y grano: relevémosles ahora de este gravamen.
11
Ruégoos que les devolváis hoy sus tierras, sus viñas,
sus olivares, y sus casas, y la centésima parte del dinero y grano,
del vino y del aceite que demandáis de ellos.
12
Y dijeron: Devolveremos, y nada les demandaremos; haremos así como
tú dices. Entonces convoqué los sacerdotes, y juramentélos
que harían conforme á esto.
13
Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios
de su casa y de su trabajo á todo hombre que no cumpliere esto,
y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación:
¡Amén! Y alabaron á Jehová. Y el pueblo hizo
conforme á esto.
14
También desde el día que me mandó el rey que fuese
gobernador de ellos en la tierra de Judá, desde el año veinte
del rey Artajerjes hasta el año treinta y dos, doce años,
ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador.
15
Mas los primeros gobernadores que fueron antes de mí, cargaron
al pueblo, y tomaron de ellos por el pan y por el vino sobre cuarenta
siclos de plata: á más de esto, sus criados se enseñoreaban
sobre el pueblo; pero yo no hice así, á causa del temor
de Dios.
16
También en la obra de este muro instauré mi parte, y no
compramos heredad: y todos mis criados juntos estaban allí á
la obra.
17
Además ciento y cincuenta hombres de los Judíos y magistrados,
y los que venían á nosotros de las gentes que están
en nuestros contornos, estaban á mi mesa.
18
Y lo que se aderezaba para cada día era un buey, seis ovejas escogidas,
y aves también se aparejaban para mí, y cada diez días
vino en toda abundancia: y con todo esto nunca requerí el pan del
gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave.
19
Acuérdate de mí para bien, Dios mío, y de todo lo
que hice á este pueblo.
Nehemías 6
1
Y FUÉ que habiendo oído Sanballat, y Tobías, y Gesem
el Arabe, y los demás nuestros enemigos, que había yo edificado
el muro, y que no quedaba en él portillo, (aunque hasta aquel tiempo
no había puesto en las puertas las hojas,)
2
Sanballat y Gesem enviaron á decirme: Ven, y compongámonos
juntos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían
pensado hacerme mal.
3
Y enviéles mensajeros, diciendo: Yo hago una grande obra, y no
puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir á
vosotros.
4
Y enviaron á mí con el mismo asunto por cuatro veces, y
yo les respondí de la misma manera.
5
Envió entonces Sanballat á mí su criado, á
decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano,
6
En la cual estaba escrito: Hase oído entre las gentes, y Gasmu
lo dice, que tú y los Judíos pensáis rebelaros; y
que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas
palabras, de ser tú su rey;
7
Y que has puesto profetas que prediquen de ti en Jerusalem, diciendo:
¡Rey en Judá! Y ahora serán oídas del rey las
tales palabras: ven por tanto, y consultemos juntos.
8
Entonces envié yo á decirles: No hay tal cosa como dices,
sino que de tu corazón tú lo inventas.
9
Porque todos ellos nos ponían miedo, diciendo: Debilitaránse
las manos de ellos en la obra, y no será hecha. Esfuerza pues mis
manos, oh Dios.
10
Vine luego en secreto á casa de Semaías hijo de Delaías,
hijo de Mehetabeel, porque él estaba encerrado; el cual me dijo:
Juntémonos en la casa de Dios dentro del templo, y cerremos las
puertas del templo, porque vienen para matarte; sí, esta noche
vendrán á matarte.
11
Entonces dije: ¿Un hombre como yo ha de huir? ¿y quién,
que como yo fuera, entraría al templo para salvar la vida? No entraré.
12
Y entendí que Dios no lo había enviado, sino que hablaba
aquella profecía contra mí, porque Tobías y Sanballat
le habían alquilado por salario.
13
Porque sobornado fué para hacerme temer así, y que pecase,
y les sirviera de mal nombre con que fuera yo infamado.
14
Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanballat, conforme
á estas sus obras, y también de Noadías profetisa,
y de los otros profetas que hacían por ponerme miedo.
15
Acabóse pues el muro el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta
y dos días.
16
Y como lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las gentes que
estaban en nuestros alrededores, y abatiéronse mucho sus ojos,
y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.
17
Asimismo en aquellos días iban muchas cartas de los principales
de Judá á Tobías, y las de Tobías venían
á ellos.
18
Porque muchos en Judá se habían conjurado con él,
porque era yerno de Sechânías hijo de Ara; y Johanán
su hijo había tomado la hija de Mesullam, hijo de Berechîas.
19
También contaban delante de mí sus buenas obras, y referíanle
mis palabras. Y enviaba Tobías cartas para atemorizarme.
Nehemías 7
1
Y LUEGO que el muro fué edificado, y asenté las puertas,
y fueron señalados porteros y cantores y Levitas,
2
Mandé á mi hermano Hanani, y á Hananías, príncipe
del palacio de Jerusalem, (porque era éste, como varón de
verdad y temeroso de Dios, sobre muchos;)
3
Y díjeles: No se abran las puertas de Jerusalem hasta que caliente
el sol: y aun ellos presentes, cierren las puertas, y atrancad. Y señalé
guardas de los moradores de Jerusalem, cada cual en su guardia, y cada
uno delante de su casa.
4
Y la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y
no había casas reedificadas.
5
Y puso Dios en mi corazón que juntase los principales, y los magistrados,
y el pueblo, para que fuesen empadronados por el orden de sus linajes:
y hallé el libro de la genealogía de los que habían
subido antes, y encontré en él escrito:
6
Estos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, de
la transmigración que hizo pasar Nabucodonosor rey de Babilonia,
y que volvieron á Jerusalem y á Judá cada uno á
su ciudad;
7
Los cuales vinieron con Zorobabel, Jesuá, Nehemías, Azarías,
Raamías, Nahamani, Mardochêo, Bilsán, Misperet, Bigvai,
Nehum, Baana. La cuenta de los varones del pueblo de Israel:
8
Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos;
9
Los hijos de Sephatías, trescientos setenta y dos;
10
Los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos;
11
Los hijos de Pahath-moab, de los hijos de Jesuá y de Joab, dos
mil ochocientos dieciocho;
12
Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
13
Los hijos de Zattu, ochocientos cuarenta y cinco;
14
Los hijos de Zachâi, setecientos y sesenta;
15
Los hijos de Binnui, seiscientos cuarenta y ocho;
16
Los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho;
17
Los hijos de Azgad, dos mil seiscientos veintidós;
18
Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete;
19
Los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete;
20
Los hijos de Addin, seiscientos cincuenta y cinco;
21
Los hijos de Ater, de Ezechîas, noventa y ocho;
22
Los hijos de Hasum, trescientos veintiocho;
23
Los hijos de Besai, trescientos veinticuatro;
24
Los hijos de Hariph, ciento doce;
25
Los hijos de Gabaón, noventa y cinco;
26
Los varones de Beth-lehem y de Netopha, ciento ochenta y ocho;
27
Los varones de Anathoth, ciento veintiocho;
28
Los varones de Beth-azmaveth, cuarenta y dos;
29
Los varones de Chîriath-jearim, Chephira y Beeroth, setecientos
cuarenta y tres;
30
Los varones de Rama y de Gebaa, seiscientos veintiuno;
31
Los varones de Michmas, ciento veintidós;
32
Los varones de Beth-el y de Ai, ciento veintitrés;
33
Los varones de la otra Nebo, cincuenta y dos;
34
Los hijos de la otra Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
35
Los hijos de Harim, trescientos y veinte;
36
Los hijos de Jericó, trescientos cuarenta y cinco;
37
Los hijos de Lod, de Hadid, y Ono, setecientos veintiuno;
38
Los hijos de Senaa, tres mil novecientos y treinta.
39
Los sacerdotes: los hijos de Jedaías, de la casa de Jesuá,
novecientos setenta y tres;
40
Los hijos de Immer, mil cincuenta y dos;
41
Los hijos de Pashur, mil doscientos cuarenta y siete;
42
Los hijos de Harim, mil diez y siete.
43
Levitas: los hijos de Jesuá, de Cadmiel, de los hijos de Odevía,
setenta y cuatro.
44
Cantores: los hijos de Asaph, ciento cuarenta y ocho.
45
Porteros: los hijos de Sallum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón,
los hijos de Accub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, ciento treinta
y ocho.
46
Nethineos: los hijos de Siha, los hijos de Hasupha, los hijos de Thabaoth,
47
Los hijos de Chêros, los hijos de Siaa, los hijos de Phadón,
48
Los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai,
49
Los hijos de Hanán, los hijos de Giddel, los hijos de Gahar,
50
Los hijos de Rehaía, los hijos de Resín, los hijos de Necoda,
51
Los hijos de Gazzam, los hijos de Uzza, los hijos de Phasea,
52
Los hijos de Besai, los hijos de Meunim, los hijos de Nephisesim,
53
Los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacupha, los hijos de Harhur,
54
Los hijos de Baslith, los hijos de Mehida, los hijos de Harsa,
55
Los hijos de Barcos, los hijos de Sísera, los hijos de Tema,
56
Los hijos de Nesía, los hijos de Hatipha.
57
Los hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Sotai, los hijos
de Sophereth, los hijos de Perida,
58
Los hijos de Jahala, los hijos de Darcón, los hijos de Giddel,
59
Los hijos de Sephatías, los hijos de Hattil, los hijos de Pochêreth-hassebaim,
los hijos de Amón.
60
Todos los Nethineos, é hijos de los siervos de Salomón,
trescientos noventa y dos.
61
Y estos son los que subieron de Tel-melah, Tel-harsa, Chêrub, Addón,
é Immer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres,
ni su linaje, si eran de Israel:
62
Los hijos de Delaía, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda,
seiscientos cuarenta y dos.
63
Y de los sacerdotes: los hijos de Habaías, los hijos de Cos, los
hijos de Barzillai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzillai
Galaadita, y se llamó del nombre de ellas.
64
Estos buscaron su registro de genealogías, y no se halló;
y fueron echados del sacerdocio.
65
Y díjoles el Tirsatha que no comiesen de las cosas más santas,
hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim.
66
La congregación toda junta era de cuarenta y dos mil trescientos
y sesenta,
67
Sin sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete;
y entre ellos había doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras.
68
Sus caballos, setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta
y cinco;
69
Camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos y
veinte.
70
Y algunos de los príncipes de las familias dieron para la obra.
El Tirsatha dió para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones,
y quinientas treinta vestiduras sacerdotales.
71
Y de los príncipes de las familias dieron para el tesoro de la
obra, veinte mil dracmas de oro, y dos mil y doscientas libras de plata.
72
Y lo que dió el resto del pueblo fué veinte mil dracmas
de oro, y dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.
73
Y habitaron los sacerdotes y los Levitas, y los porteros, y los cantores,
y los del pueblo, y los Nethineos, y todo Israel, en sus ciudades. Y venido
el mes séptimo, los hijos de Israel estaban en sus ciudades.